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lunes, 15 de febrero de 2010

IGLESIAS EN CASA

EL NUEVO TESTAMENTO Y LAS IGLESIAS EN CASAS

Le han preguntado alguna vez: "¿a que iglesia va usted?" Esta pregunta es muy común hoy en día, de modo especial entre cristianos. Sin embargo, esta pregunta en sí toca una nota significativa en el propósito de Dios. Considere usted el escenario siguiente:
Supongamos que en el lugar donde usted trabaja, hace poco se contrató a un nuevo emplea­do. Al hablar con él, usted se entera de que es cristiano. Cuando le pregunta a que iglesia va, él le responde diciendo:
-Yo asisto a una iglesia que se congrega en una casa.
Al escuchar su respuesta, ¿Qué pensamientos recorren la mente de usted? ¿Piensa usted: "Bueno, eso es bastante extraño -este tipo debe ser un desajustado religioso o alguna clase de proscrito emocional?" O: "Tal vez forma parte de alguna secta extraña o algún excéntri­co grupo marginal.'' O: "A este le debe pasar algo -sino. ¿Por qué no va a una iglesia regu­lar?" O: "Seguramente este tipo ha de ser alguna clase de rebelde; probablemente es inca­paz de someterse, de lo contrario estaría asistiendo a una iglesia normal -usted sabe, la cla­se que se congrega en un edificio."
Desafortunadamente, éstos son los pensamientos que pasan por la mente de muchos cristia­nos modernos, cuando quiera que se les mencione la idea de una "reunión de iglesia de hogar." Pero aquí esta el punto clave: ¡el lugar de reunión de ese nuevo empleado es igual al que tenía todo cristiano mencionado en el Nuevo Testamento! De hecho, durante los pri­meros tres siglos desde su nacimiento, las iglesias locales se reunían en los hogares de sus miembros. Robert Banks, erudito neo testamentario, hace esta observación:

“Sea que consideremos las reuniones menores de tan sólo algunos cristianos en una ciudad o las reuniones mayores que comprendían toda la población cristiana, era el hogar de uno de los miembros donde se tenia la 'ekklesia' - por ejemplo en el 'aposento alto', No es sino después de tres siglos que tenemos evidencia de que se construyeran edificios especiales para las reuniones cristianas (Paul's Idea of Community / El Concepto que Pablo Tenía de la Comunidad).

El lugar que los cristianos primitivos usaban normalmente para reunirse no era otro que el hogar, Cualquier otra cosa habría sido la excepción y, con toda seguridad, habría sido vista como que estaba fuera de lo común. Note usted los pasajes siguientes:
...Y (los que habían creído, partían) el pan POR LAS CASAS... (Hechos 2:46)
Y Saulo asolaba la IGLESIA, y entrando CASA por CASA... (Hechos 8:3)
... y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y POR LAS CAS AS... (Hechos 20:20)
Saluda a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús... Saluda también a la IGLESIA de su CASA... (Romanos 16:3 y 5)
Las iglesias de Asia os saludan Aquila y Priscila, con la IGLESIA que está en su CASA, os saludan mucho en el Señor. (T Corintios 16:19)
Saluda a los hermanos que están en Laodisea, \ a Ninfas y a la IGLESIA que esta en su CASA. (Colosenses 4:15)
Y a la hermana Apia, y a Arquito nuestro compañero de milicia, y a la IGLESIA que está en su CASA. (Filemón 2)
Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en CASA, ni le digáis: ¡Bienvenido! (2 Juan 10)

Estos textos bíblicos demuestran ampliamente que. por lo común, la iglesia primitiva se reunía en los hospitalarios hogares de sus miembros (véase también Hechos 2:2; 9:11; 10:32; 12:12; 16:15, 34 y 40; 17:5; 18:7; 21:8). Por lo tanto, los creyentes del primer siglo no sabían nada res­pecto de lo que habría de corresponder a un edificio de ^iglesia" de hoy. Tampoco sabían nada acerca de casas que fueran convertidas en basílicas, en las que se fijaran al suelo bancas de ma­dera dura, y un pulpito acompañara al mobiliario de la sala. En tanto que tales rarezas existen en el siglo veinte, las mismas eran extrañas para los creyentes del primer siglo. Los cristianos primitivos simplemente se congregaban en casas habitables comunes y corrientes. Así, pues, el Nuevo Testamento no conoce nada respecto de "edificios/iglesias". Sólo conoce la "iglesia en la casa".

¿Qué hacía la iglesia primitiva cuando llegaba a ser demasiado grande para congregarse en una sola «isa? No erigía un edificio, sino que simplemente se "multiplicaba" y se reunía en varias casas, siguiendo el principio de "en las casa" (Hechos 2:46; 20:20). A este respecto, la erudi­ción neotestamentaria concuerda hoy en que la iglesia primitiva era esencialmente una red de congregaciones basadas en hogares. Por lo tanto, si existe una cosa tal como una iglesia normal, ésa es la iglesia que se reúne en una casa. O como un autor lo expresó: "Si hay una forma neo-testamentaria de la iglesia, es la iglesia de hogar."

No obstante, algunos han tratado de argüir diciendo que los cristianos primitivos habrían erigi­do edificios especializados si no hubiesen estado bajo persecución; por tanto, se reunían en hogares para esconderse de sus perseguidores. En tanto que esta idea es algo popular, esta basa­da en puras conjeturas y se conforma pobremente con la evidencia histórica. Bill Grimes, en el libro de Steve Atkerson, cristaliza este punto diciendo:

"Muchos descartan las iglesias de hogar primitivas como resultado de la persecución. Sin em­bargo, cualquier libro de texto de antes del año 250 era esporádica, local (no generalizada) y por lo común resultado de la hostilidad del populacho, más bien de un decreto de un oficial romano. Asimismo este mito de "persecución" choca con las Escrituras, Hechos 2:46, 47 describe las reuniones de bogar en un tiempo cuando la iglesia tenía "favor con todo el pueblo". Cuando si estalló la persecución, el reunirse en bogares no detuvo a Saulo de saber exactamente donde ir para arrestar a los creyentes (Hechos 8:3). Obviamente ellos no tenían un secreto donde se reun­ían (Toward a House Church Theology / Hacia una teología de iglesia en el hogar).

Si leemos el Nuevo Testamento con la intención de entender cómo se relacionaban unos con otros los cristianos del primer siglo, descubriremos que se reunían en hogares por razones que están en armonía con principios espirituales. Como tales, estas razones son aplicables a noso­tros hoy con tanta vigencia, como lo eran a los primeros cristianos. Exploremos aquí algunas de ellas.

(1) El hogar es el ambiente natural para tratarse unos a otros.

Todas las instrucciones que los apóstoles dieron respecto de la reunión eclesial, encajan mejor para un ambiente de grupo pequeño como el hogar. (He. 10:24,25; 1 Co. 11; 14:26; Ef. 2:21,22)

(2) El hogar representa la sencillez de la vida cristiana
E1 hogar representa la humildad, naturalidad y sencillez de corazón -Las características sobre­salientes de la iglesia primitiva (Hechos 2:46; 2 Corintios 11:3). El hogar (hablando típicamen­te) es un lugar mucho más humilde que el imponente edificio religioso de nuestros días, con sus elevadas torres elegantes decoraciones y espaciosas naves. De este modo, la mayoría de los mo­dernos edificios de “iglesia" parecen reflejar más la ostentación de este mundo, que al manso y humilde Salvador cuyo nombre llevamos.

Por contraste, los cristianos primitivos procuraban atraer la atención a su Señor Resucitado, más bien que a si mismos o a sus propias realizaciones. Lo que es más, por lo regular los gastos ge­nerales de un edificio religioso cuestan mucha pérdida financiera a los hermanos. Cuánto más generosas serían sus manos para sostener obreros apostólicos (misioneros) y para ayudar a los pobres, si no tuvieran que llevar una carga tan pesada.

(3) E1 botar refleja la naturaleza familiar de te iglesia.
Hay una afinidad natural entre la reunión de hogar y el motivo familiar de la iglesia que satura los escritos de Pablo. Debido a que el bogar es el ambiente natural de la familia, el mismo pro­porciona una atmósfera familiar a la ejkklesíiva/ekklesia -esa misma atmósfera que saturaba la vida de los cristianos primitivos.

En la reunión de un pequeño grupo que tiene lugar en la amistosa unión de un bogar, todos pue­den conocerse uno al otro y las relaciones son más reales y menos formales. Siendo un numero menor de personas, resulta posible que todos tomen parte activa en la reunión, y asi todo el Cuerpo de Cristo presente puede funcionar... Tener un edificio especial para reuniones, casi siempre entraña la idea de una persona especial como ministro, lo que resulta en un "ministerio de un soto hombre" e impide el pleno ejercicio del sacerdocio de todos los creyentes (The Lost Secret of The Early Church /El Secreto Perdido de la Iglesia Primitiva/).

(4) El hogar modela te autenticidad espiritual.

Vivimos en un día en que mucha gente, de modo especial la juventud, está buscando autentici­dad espiritual. Para mucha de esa gente, las iglesias que se congregan en anfiteatros, en catedra­les de cristal y en edificios majestuosos con torres de marfil, parecen superficiales y frívolas. Por contraste, la iglesia que se congrega en un hogar, sirve como un fructífero testimonio de realidad espiritual, en especial a los inconversos que están escépticos respecto de aquellas insti­tuciones religiosas que equiparan edificios encantadores y presupuestos de muchos millones de dólares con el buen éxito.

(5) El hogar atestigua que el pueblo constituye la casa de Dios

Con frecuencia se asocia la noción contemporánea de "iglesia" con un edificio (comúnmente llamado "el santuario"). Sin embargo, según la Biblia, son los creyentes en quienes mora la vida de Dios los que son llamados "la casa de Dios", no los ladrillos y la mezcla. Mientras que en el judaísmo el templo ha sido el lugar de reunión consagrado, en el cristianismo la comunidad de creyentes es la que constituye el templo.

CONCLUSIÓN.

Lo que hemos dicho hasta aquí puede ser reducido a esta ampie pero profunda observación: la ubicación social de la reunión eclesial expresa el carácter de la iglesia y, al propio tiempo, ejer­ce influencia sobre la mí«n« Por lo tanto, la ubicación especial de la iglesia tiene un significa­do teológico. En el típico "santuario" o "capilla", el pulpito, las bancas (o asientos) y el espacio condensado respiran un aire formal que inhibe la interacción y la afinidad Por contraste, las características peculiares de un hogar -la baja capacidad para sentarse, la atmósfera casual, el ambiente convival para comidas compartidas, el espacio personalizado de sotas suaves, etc. -contiene un subtexto racional que beneficia al ministerio mutuo.

Expresado en forma sencilla, la iglesia primitiva se reunía en las casas de sus miembros por ra­zones espiritualmente viables. Y la moderna iglesia basílica socava esas razones.

En tanto que el lugar de reunión normativo para la iglesia neotestamentaria era claramente el hogar, esto no sugiere que nunca es apropiado que una iglesia se reúna en un local que no sea un hogar. En ocasiones especiales, cuando era necesario que "toda la iglesia" se reuniera, la iglesia de Jerusalén se reunía en predios extensos como los atrios abiertos del templo y el pórti­co de Salomón (Hechos 2:46*; 5:12). Pero semejantes reuniones de grupos numerosos no rivali­zaban con la ubicación normativa de la reunión eclesial regular, que era la casa (Hechos 2:46b) ni tampoco sentaron un precedente bíblico para que los cristianos erigieran sus propios edifi­cios. Los predios del templo y el pórtico de Salomón eran lugares públicos, al aire libre, que ya existían antes que aparecieran los primeros cristianos.)

Esos recintos pera grupos grandes simplemente acomodaban a "toda la iglesia" Cuando era ne­cesario congregarla para un propósito en particular. En los primeros días de la existencia de la iglesia, los apóstoles los usaban para tener reuniones de enseñanza especiales para el vasto número de creyentes e inconversos en Jerusalén (Hechos 3:11-26; 5:20, 21, 25,42). (Aquellos casos en que encontramos que los apóstoles iban a la sinagoga, no deben confundirse con reu­niones de la iglesia. Esas eran reuniones evangelísticas destinadas a predicar el evangelio a los judíos inconversos. En tanto que la reunión eclesial principalmente para la edificación de los creyentes, la reunión evangelística es principal pera la salvación de los inconversos.

Tal vez el Espíritu Santo ha guiado y habrá de guiar de vez en cuando a algunos a congregarse en un edificio. Pero el Espíritu solo hará eso si verdaderamente conviene a los propósitos del Señor y es dirigido por El más bien que por el celo, la energía y la maquinaria publicitaria humanos, como tan a menudo es el caso.

Por tanto, debemos guardarnos contra la tendencia carnal de practicar algo simplemente porque puede representar la última moda del día. ¡Que el Señor nos guarde de caer en el peligro de la antigua Israel cuando a la ventura ellos "fueron en pos de las naciones"!

No obstante, ¿no hay algo que hayamos de recoger de la práctica apostólica de reunirse en hogares? ¿No deberían se las reuniones de la iglesia en el hogar más la regla que la excepción, debido a los beneficios vinculados con ellas? Aunque solo sea esto, ¿no deberíamos arrepentir-nos de nuestra crítica carnal e injustificado temor de esas iglesias que se reúnen exclusivamente en hogares, a las que condenamos inválidamente a una posición subnormal? Que Dios nos libre de adoptar insensatamente el actual complejo de edificio porque es lo convencional que se ha de hacer.

Gloria a Dios porque a lo largo de la historia, los bautistas han adquirido propiedades que han servido como templos, seminarios, e instituciones de asistencia social. No se desea recriminar ni siquiera criticar aquellas iglesias que tiene templo. Pero, para cumplir la gran comisión que dejó nuestro Señor Jesucristo, los hogares de nuestros hermanos son los mejores templos que pueden existir para alcanzar con el evangelio la gran Ciudad de México.

Habiendo examinado la evidencia bíblica, la pregunta que nos queda en la mente con respecto a la ubicación de la reunión eclesial, no debe ser "¿Por qué algunos se reúnen en hogares?, sino: ¿Por qué muchos no se reúnen en hogares?

IGLESIAS EN CASA

INTRODUCCIÓN
Sembrar iglesias en casas no es un método nuevo, ni mucho menos el úni­co. Es una estrategia que el Espíritu Santo usó en el inicio de la iglesia pri­mitiva. El que la iglesia no tuviera edificios es una de las diferencias más notables entre la iglesia primitiva y la de hoy.
En la mente de la gente moderna, la palabra iglesia le hace pensar en un edificio cuyo uso es para fines religiosos nada más. Pero debemos reconocer desde el principio, que la iglesia primitiva no tenía ninguna casa propia y, a pesar de esto, cumplía su obra sin levantar ninguna construcción. Este es un dato significativo que nos enseña el carácter verdadero de la iglesia.
El presente material se ha redactado con la finalidad de motivar a las igle­sias y pastores a volver al proyecto original del N. T.
Es nuestra oración que las iglesias bautistas sean partícipes de una gran evangelización en la ciudad más grande del mundo y juntos experimente­mos un gran avivamiento
Ministerio de Siembra de Iglesias C. R. B. C.

¿POR QUÉ IGLESIAS EN CASAS?

Porque es el método más eficaz que se ha usado a lo largo de la historia. El N. T. nos confirma el modelo a seguir para alcanzar hombres y mujeres con el evangelio de Cristo. En una ciudad como el D. F. y su área conurbana no hay mejor estrategia, que la que marcó el Espíritu Santo en el libro de los Hechos.

La falta de espacios, los altos costos, y la economía de nuestro país, nos hace reflexionar y re­gresar al modelo neo testamentario.

Es tiempo de que la iglesia de Cristo sea bienvenida a "casa". La tradición, la comodidad, la falta de fe y el temor, han hecho presa de los buenos deseos que hemos tenido de alcanzar a México para Cristo. Es tiempo de mover a nuestros hermanos laicos hacia fuera, para experi­mentar un ministerio verdadero, donde lo aprendido de una manera espiritual, sea aplicado en el mundo, en las casas, donde el dolor, la angustia y las necesidades de asoman inquietantes y amenazantes. Las casas, son los templos del siglo 21. Me atrevo a decir que son más las perso­nas que se reúnen en casas, que en nuestros propios templos.
Reunir un grupo de personas, grande o pequeño, bajo el estandarte de Cristo, no significa edifi­car una iglesia. La iglesia es mucho más que una colección de creyentes, es un organismo vivo y vibrante. Pablo lo expresa en Ef. 2:19-22.

El proceso de edificación espiritual no se puede lograr entre grandes muchedumbres de gente. Requiere el ambiente de grupos más pequeños, donde puede haber un entretejido íntimo al con­vivir juntos. Una evidencia importante de que el Señor esta restaurando Su Iglesia, es el número creciente de asambleas Cristianas que usan grupos pequeños como medio para equipar a sus santos para el servicio. Estos grupos tienen una variedad de nombres tales como, grupos fami­liares, centros de predicación, células, etc. Sin embargo, el Nuevo Testamento se refiere a ellos como iglesias, He. 2;446; 20;20; Ro, 10:3-5; Col, 4:15.

Las iglesias en casa no son simplemente estudios bíblicos o reuniones de oración entre semana. Ni es un servicio de transfusión diseñado para sustentar a los santos hasta la reunión del domingo siguiente. Una iglesia en casa es la expresión más pequeña de una iglesia local, un ambiente donde cada santo puede estrechar sus relaciones y halla su lugar de función en el Cuerpo de Cristo.

Una iglesia en casa es la expresión más pequeña de una iglesia local, un ambiente donde cada santo puede estrechar sus relaciones y halla su lugar de función en el Cuerpo de Cristo.

ÉNFASIS EN LA "IGLEPLANTACION"

La visión de toda iglesia local por más grande o pequeña que sea, debe ser no solamente des­arrollarse y crecer a sí misma (Iglecrecimiento), sino también multiplicarse engendrando otras iglesias (Igleplantación) especialmente usando las casas. Es trágico cuando una igiesia pierde su visión en el mundo y se toma hacia adentro y solamente piensa en si misma; cuando cons­ciente o inconscientemente no ve la necesidad de llegar a colonias no alcanzadas y formar así nuevas congregaciones.

El desafío para el Nuevo Milenio es que las iglesias locales se den a la tarea de abrir una nueva obra en una colonia no alcanzada. Esa nueva obra o centros de predicaciones pueden comenzar con lo que se conoce como "Células", "Estudios Bíblicos", "Grupos de Amor en Acción", etc.; pero con el proposito que algunos de estos centros se transformen en nuevas iglesias locales desde donde se continúe proclamando abiertamente el mensaje de las buenas nuevas de salva­ción en Jesucristo.

El plan de Dios para la extensión de su Reino es mucho más que predicar mensajes los domin­gos y mucho más que celebrar campaña de vez en cuando. Si esto es así ¿Cómo se puede encau­sar mejor el esfuerzo y los recursos para que bíblicamente cumplamos la misión de la iglesia en el mundo? La respuesta es: Iglesias locales engendrando otras iglesias.

2 comentarios:

Mirian Díaz dijo...

Hola me encantó el artículo ya que es como el reflejo de nuestro "aposento alto" en Bs. AS.Argentina.Bendiciones,Mirian.

javier ramirez dijo...

Bendiciones desde Colombia ,pertenesco al ministerio iglesia en casa en Bogota-Colombia,mi nombre es javier ramirez,he ledio su pagina y me parecen muy edificantes las publicaciones,sigamos creciendo en la obra de Cristo.
ministerioiglesiaencasa@gmail.com