martes, 26 de enero de 2010

LA INERRANCIA DE LA BIBLIA


Los artículos a continuación son del Concilio Internacional sobre la Inerrancia Bíblica en cuanto a la manera en que se debe comprender el mensaje de la Biblia.

ARTÍCULOS DE AFIRMACIÓN Y DE NEGACIÓN.

ARTÍCULO I
AFIRMAMOS que la autoridad normativa de la Sagrada Escritura es la autoridad de Dios mismo, y de ella dá fe Jesucristo, el Señor de la Iglesia.
NEGAMOS la legitimidad de separar la autoridad de Cristo de la autoridad de la Escritura, o de oponer la una a la otra.

ARTICULO II
AFIRMAMOS que como Cristo es Dios y hombre en una sola Persona, del mismo modo la Escritura es, individiblemente, la Palabra de Dios en lenguaje humano.
NEGAMOS que la forma humilde y humana de la Escritura implique la posibilidad de error, como tampoco la humanidad de Cristo, aun en su humillación, implica el pecado.

ARICÓLO III
AFIRMAMOS que la Persona y obra de Jesucristo constituyen el enfoque central de la Biblia entera.
NEGAMOS que sea correcto cualquier método de interpretación que rechace u oscurezca la naturaleza Cristo-céntrica de la Escritura.

ARTICULO IV
AFIRMAMOS que el Espíritu Santo quien inspiró la Escritura, obra a través de ella hoy para producir fe en su mensaje.
NEGAMOS que el Espíritu Santo jamás enseñe a nadie algo que sea contrario a la Escritura.

ARICULQ V
AFIRMAMOS que el Espíritu Santo capacita a los creyentes para apropiar y aplicar la Escritura a sus vidas.
NEGAMOS que el hombre natural sea capaz de discernir espiritualmente el mensaje bíblico, aparte del Espíritu Santo.

ARTICULO VI
AFIRMAMOS que la Biblia expresa la verdad de Dios en oraciones preposicionales, y declaramos que la verdad bíblica es tanto objetiva como absoluta. Afirmamos además que una proposición es verdadera si representa a las cosas tal como son en realidad, pero es un error si tergiversa los hechos.
NEGAMOS que, aunque la Escritura puede hacernos sabios para la salvación, la verdad bíblica tenga que definirse en términos de esta función. Negamos además que el error deba definirse como aquello que engaña a propósito.

ARTICULO VII
AFIRMAMOS que el significado expresado en cada texto bíblico es único, definido y fijo.
NEGAMOS que el reconocimiento de este significado único elimine la variedad de su aplicación.

ARTICULO VIII
AFIRMAMOS que la Biblia contiene enseñanzas y mandatos aplicables a todas las situaciones y contextos culturales, y además contiene otros mandatos que según manifiesta la Biblia misma, se aplican solamente a situaciones particulares.
NEGAMOS que la distinción entre los mandatos universales y los particulares de la Escritura pueda determinarse por factores de cultura o de situación. Negamos, además, que los mandatos universales jamás puedan tratarse como relativos, debido a consideraciones de cultura o situación.

ARTICULO IX
AFIRMAMOS que el término "hermenéutica", que históricamente significó las reglas de la exégesis, puede con propiedad extenderse para cubrir todo aquello que está involucrado en el proceso de percibir lo que significa la revelación bíblica, y la manera en que esta afecta a nuestras vidas.
NEGAMOS que el mensaje de la Escritura se derive de, o sea impuesta por, la comprensión del intérprete. De esta forma negamos que los "horizontes" del escrito bíblico y del intérprete pudieran "fundirse" de tal manera que lo que el texto comunica al intérprete no sea controlado en última instancia por el significado expreso de la Escritura.

ARTICULO X
AFIRMAMOS que le Escritura nos comunica verbalmente la verdad de Dios a través de una amplia variedad de formas literarias.
NEGAMOS que cualquiera de los límites del lenguaje humano pueda incapacitar a la Escritura para comunicar el mensaje de Dios.

ARTICULO XI
AFIRMAMOS que las traducciones del texto de la Escritura pueden comunicar el conocimiento de Dios, traspasando todas las fronteras de tiempo y de cultura.
NEGAMOS que el significado de los textos bíblicos esté tan ligado a las culturas de las cuales surgieron, que la comprensión del mismo significado en otras culturas sea imposible.

ARTICULO XII
AFIRMAMOS que en la tarea de traducir y enseñar la Biblia en el contexto de cada cultura, se deben emplear solamente aquellos equivalentes funcionales que son fieles al contenido de la enseñanza bíblica.
NEGAMOS la legitimidad de los métodos que, o son insensibles a las exigencias de la comunicación transcultural, o distorsionan el significado bíblico en el proceso de la comunicación transcultural.

ARTICULO XIII
AFIRMAMOS que un conocimiento de las categorías literarias, tanto formales como estilísticas de las diversas partes de la Escritura, es esencial para una exégesis apropiada, y por lo tanto apreciamos la critica genérica como una de las muchas disciplinas del estudio bíblico.
NEGAMOS que las categorías genéricas que nieguen la historicidad, puedan con propiedad imponerse a las narraciones bíblicas que se presentan a sí mismas como basadas en hechos históricos.

ARTICULO XIV
AFIRMAMOS que el testimonio bíblico de eventos, discursos, y declaraciones, aunque se presenta en una variedad de formas literarias apropiadas, corresponde a los hechos históricos.
NEGAMOS que cualquier evento, discurso o declaración registrados en la Escritura, fuera invención de los escritores bíblicos o de las tradiciones que ellos incorporaron.

ARTICULO XV
AFIRMAMOS la necesidad de interpretar la Biblia según su literal, o normal, sentido. El sentido literal es el sentido gramático-histórico, a saber, el sentido que el escritor expresó. La interpretación según el sentido literal, tomará en cuenta todas las metáforas y formas literarias que se encuentren en el texto.
NEGAMOS la legitimidad de cualquier interpretación de la Escritura que le atribuya un significado que carezca del apoyo del sentido literal,

ARTICULO XVI
AFIRMAMOS que se debe hacer uso de técnicas críticas legítimas para determinar el texto canónico y su significado.
NEGAMOS la legitimidad de permitir que cualquier método de crítica bíblica cuestione la veracidad o la integridad del significado expresado por el escritor, o de cualquier otra enseñanza bíblica.

ARTICULO XVII
AFIRMAMOS la unidad, la armonía y la coherencia de la Escritura, y declárales que es ella misma su mejor intérprete.
NEGAMOS que la Escritura pueda interpretarse de tal manera que dé a entender que un pasaje corrige o se opone a otro. Negamos que los escritores posteriores de la Escritura interpretaran mal a los pasajes más antiguos de la Escritura cuando los citaban o se referían a ellos.

ARTICULO XVIII
AFIRMAMOS que la interpretación que la Biblia hace de sí misma es siempre correcta, que nunca se desvía de, sino que más bien aclara, el significado único del texto inspirado. El significado de las palabras de un profeta incluye, pero no se limita a la comprensión de dichas palabras por parte del profeta; y necesariamente involucra la intención de Dios, que se evidencia en el cumplimiento de aquellas palabras.
NEGAMOS que los escritores de la Escritura siempre emprendieran todas las implicaciones de sus propias palabras.

ARTICULO XIX
AFIRMAMOS qua cualquier pre-comprensión que el intérprete traiga a la Escritura debe estar de acuerdo con las enseñanzas escritúrales, y expuesta a que sea corregida por ella.
NEGAMOS que se requiera de la Escritura que se acomode a las pre-comprensiones foráneas, inconsecuentes con ella, tales como el naturalismo, el evolucionismo, el cientismo, el humanismo secular, y el relativismo.

ARTICULO XX
AFIRMAMOS que, puesto que Dios es Autor de toda verdad, todas las verdades bíblicas y extrabíblicas son consecuentes y coherentes, y que la Biblia habla verdad cuando se refiere a asuntos relacionados con la naturaleza, la historia, o cualquier otro tema. Afirmamos además que en algunos casos la información extrabíblica tiene valor par aclarar lo que la Escritura enseña, y para provocar la corrección de interpretaciones deficientes.

NEGAMOS que criterios extrabíblicos jamás refuten la enseñanza de la Escritura o tengan prioridad sobra ella.

ARTICULO XXI
AFIRMAROS la armonía entre la revelación especia'' y la revelación general, y por consiguiente la armonía de la enseñanza bíblica con los hechos de la naturaleza.
NEGAMOS que los hechos científicos genuinos, cualesquiera que sean estos, sean inconsecuentes con el significado verdadero de cualquier pasaje de la Escritura.

ARTICULO XXII
AFIRMAOS que Génesis 1 al 11 está basado en hechos concretos, como también lo es el resto del libro del Génesis.
NEGAMOS que las enseñanzas de Génesis 1 al 11 sean mitos, y que las hipótesis científicas acerca de la historia de la tierra o el origen de la humanidad puedan invocarse par desechar lo que la Escritura enseña acerca de la creación.

ARTICULO XXIII
AFIRMAMOS la claridad de la Escritura, específicamente respecto de su mensaje acerca de la salvación del pecado.
NEGAMOS que todos los pasajes de la Escritura sean igualmente claros, o que tengan igual pertinencia en relación con el mensaje de la redención.

ARTICULO XXIV
AFIRMAMOS que una persona no depende de la pericia de los eruditos bíblicos para poder comprender la Escritura.
NEGAMOS que una persona deba despreciar los frutos del estudio técnico de la Escritura realizados por los eruditos bíblicos.

ARTICULO XXV
AFIRMAMOS que el único tipo de predicación que comunica adecuadamente la revelación divina y su aplicación correcta a la vida, es aquella que con fidelidad expone el texto de la Escritura con la palabra de Dios.
NEGAMOS que el predicador tenga cualquier mensaje de Dios aparte del texto de la Escritura.

1 comentario:

Rodolfo Plata dijo...

BREVE CRÍTICA AL PROFETISMO JUDÍO DEL ANTIGUO TESTAMENTO: La relación entre la fe y la razón expuesta parabolicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan IX, 39), nos enseña la necesidad del raciocinio para hacer juicio justo de nuestras creencias, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad mediante el discernimiento de los textos bíblicos. Lo cual nos exige criticar el profetismo judío o revelación para indagar la verdad que hay en los textos bíblicos. Enmarcado la crítica al profetismo judío en el fenómeno espiritual de la trasformación humana, abordado por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.), y utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla rasa a fin de deslindar y hacer objetivo “que es” o “no es” del mundo del espíritu. Método o criterio que nos ayuda a discernir objetivamente __la verdad o el error en los textos bíblicos analizando los diferentes aspectos y características que integran la triada preteológica: (la fenomenología, la explicación y la aplicación, del encuentro cercano escritos en los textos bíblicos). Vg: la conducta de los profetas mayores (Abraham y Moisés), no es la conducta de los místicos; la directriz del pensamiento de Abraham, es el deseo intenso de llegar a tener: una descendencia numerosísima y llegar a ser un país rico como el de Ur, deseo intenso y obsesivo que es opuesto al despego de las cosas materiales que orienta a los místicos; es por ello, que la respuestas del dios de Abraham son contestatarias de los deseos del patriarca, y no tienen nada que ver con el mundo del espíritu. La directriz del pensamiento de Moisés, es la existencia de Israel entre la naciones a fin de llegar a ser la principal de todas, que es opuesta a la directriz de vida eterna o existencia después de la vida que orienta el pensamiento místico (Vg: la moradas celestiales, la salvación o perdición eterna a causa del bien o mal de nuestras obras en el juicio final de nuestra vida terrenal, abordadas por Cristo); el encuentro cercano descrito por Moisés en la zarza ardiente describe el fuego fatuo, el pie del rayo que pasa por el altar erigido por Moisés en el Monte Horeb, describe un fenómeno meteorológico, el pacto del Sinaí o mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina a fin de santificar sus ancestros, su pueblo, su territorio, Jerusalén, el templo y la Torah; descripciones que no corresponden al encuentro cercano expresado por Cristo al experimentar la común unión: “El Padre y Yo, somos una misma cosa”, la cual coincide con la descrita por los místicos iluminados. Las leyes de la guerra dictadas por Moisés en el Deuteronomio causales del despojo, exterminio y sometimiento de las doce tribus cananeas, y del actual genocidio del pueblo palestino, hacen evidente la ideología racista, criminal y genocida serial que sigue el pueblo judío desde tiempos bíblicos hasta hoy en día__ Discernimiento que nos aporta las pruebas o elementos de juicio que nos dan la certeza que el profetismo judío o revelación bíblica es un mito perverso, semillero del mal que enerva a sus seguidores provocándoles: alucinaciones, cretinismo, delirios, histeria y paranoia, al no concordar los dogmas con la realidad; engendrando la bibliolatría, el fanatismo, la intolerancia, el puritanismo hipócrita, e impidiendo su desarrollo espiritual. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD