lunes, 3 de mayo de 2010

DIOS QUIERE SALVARTE

Plan De Dios Para La Salvación

Te voy a hacer la pregunta más importante de tu vida. El gozo o la tristeza que experimentes en la eternidad dependen de tu respuesta. La pregunta es: ¿ERES salvo? La pregunta no es cuán bueno eres, o si perteneces a alguna iglesia, sino ¿estás salvado? ¿Estás seguro que irás al cielo cuando mueras?

Dios dice que para ir al cielo, tienes que nacer de nuevo. En Juan 3:7, Jesús le dijo a Nicodemo, “Os es necesario nacer de nuevo”. Dios nos da en la Biblia el plan de cómo nacer de nuevo, o cómo salvarse. Su plan es muy sencillo y tú puedes salvarte el día de hoy. ¿Cómo?

En primer lugar, debes reconocer que eres pecador. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Por cuanto eres pecador, estás condenado a la separación eterna de Dios. “Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Esta muerte incluye una separación eterna de Dios en el infierno. “ . . . está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27.

Sin embargo, Dios te amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito, Jesucristo, como tu sustituto. El pagó por tu pecado en la cruz y murió en tu lugar. “ . . . por nosotros Dios lo hizo pecado [A Jesús, quien no conoció pecado] para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

Jesús tuvo que derramar su sangre y morir por ti. “Porque la vida de la carne en la sangre está”, (Levítico 17:11).
“Sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Nuestra mente no alcanza a comprender cómo Jesús fue juzgado por todos nuestros pecados, pero Dios así lo afirma en su Palabra. Así que Jesús pagó por tu pecado y murió por ti. Esto es verdad, Dios no puede mentir.

“Dios . . . ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Este arrepentimiento es un cambio de mente, es aceptar delante de Dios que eres pecador y necesitas apropiar lo que hizo por ti en la cruz.

En Hechos 16:30-3l, el carcelero de Filipos les preguntó a Pablo y Silas: “ . . . Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo . . . ”. Simplemente cree que él pagó por tus pecados, murió en tu lugar, fue sepultado, y resucitó. Esta resurrección le asegura al creyente que tiene vida eterna cuando recibe a Jesús como su Salvador personal.

Simplemente tienes que creer que él pagó por tus pecados, murió en tu lugar, fue sepultado y resucitó por ti. Luego invócalo. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13. “Todo aquel” te incluye a ti. “Será salvo” no significa que quizá sea salvado, sino que afirma que será salvado. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

En Lucas 18:13 encontramos que el pecador oró: “ . . . Dios, sé propicio [misericordioso] a mí, pecador”. Seguramente te das cuenta que eres pecador. Ahora mismo, dondequiera que estés, dirígete a Dios y con tus propias palabras ora así:
“Dios, sé que soy un pecador. Creo que Jesús fue mi sustituto cuando murió en la cruz. Creo que su sangre derramada, su muerte, sepultura, y su resurrección fueron para mí. Lo recibo ahora como mi Salvador. Te agradezco el perdón de mis pecados, el regalo de la salvación y la vida eterna, por su gracia misericordiosa. Amén.”

Abrázate de Dios y su Palabra, y reclama esta salvación por fe. Cree, y serás salvo. Ninguna religión ni ninguna obra buena puede salvarte. Recuerda, Dios es el que salva.
Resumiendo, el plan de Dios es sencillo: Tú eres pecador. A menos que creas que Jesus murió en tu lugar, pasarás la eternidad en el infierno. Si crees en él como tu Salvador, crees que fue crucificado, sepultado y que resucitó por ti, recibirás por fe el perdón de todos tus pecados y el regalo de la salvación eterna.

Quizá piensas que esto no puede ser tan sencillo pero sí lo es, la Palabra de Dios lo afirma. Amigo mío, cree en Jesús y recíbelo como tu Salvador hoy.
Si este folleto no está perfectamente claro, léelo varias veces, pídele a Dios que te ayude a entenderlo, y no lo deseches hasta que lo entiendas y esta salvación sea tuya. Tu alma vale más que el mundo entero.

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36). Asegúrate de ser salvo. Si pierdes tu alma, también perderás el cielo y lo perderás todo. Permite que Dios te salve en este momento.

Dios tiene el poder para salvarte para siempre. El también te va a permitir que vivas una vida cristiana victoriosa. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

No confíes en tus sentimientos, pues ellos cambian, afírmate en las promesas de Dios, que nunca cambian. Después de que has sido salvado, hay tres cosas que tienes que practicar diariamente para crecer espiritualmente: Ora, de esta manera hablas con Dios; lee la Biblia, así es como Dios habla contigo; comparte esta salvación que has recibido con otros.

“Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor,” (2 Tim. 1:8). “Si alguien me confesare delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32).

EL PLAN DE DIOS PARA LA SALVACION
Un Asunto de la Vida o la Muerte
Más Versículos Bíblicos
Juan 3:16, 1 Pedro 2:24, Isaías 53:6, Santiago 1:15, Romanos 10:9-10, Efesios 2:8-9, Proverbios 27:1, 1 Corintios15:3-4, Juan 10:27-30, 1 Juan 5:13

LA SALVACION ES ETERNA.

El creyente en Jesucristo es poseedor de una salvacion que es eterna. el unico tipo de salvacion mencionado en las escrituras es la salvacion eterna (hebreos 5:9) eterna es tambien la redencion que Cristo opero en la cruz por su sacerdocio y no las otorgo cuando creemos (hebreos 9:12), eterna tambien es la vida espiritual que el creyente recibe por el nuevo nacimiento cuando cree (jn 3:15, 16; 4:14; 5:24,39;6:40,47,54 e inumerables pasajes........26 Razones por las que no se puede perder la salvación1. Porque el cristiano está sellado con el Espíritu Santo para eldía de la redención - Efesios 1:13-142. Porque nadie lo puede arrebatar de la mano de Cristo - Juan 10:283. Porque nadie lo puede arrebatar de la mano del Padre - Juan 10:294. Porque la vida obtenida en el nuevo nacimiento es de Dios, y portanto, ya no puede morir - Juan 3:3,5; Romanos 6:9-115. La salvación se obtiene por fe, no por obras, y se conserva de lamisma manera, por la fe - Efesios 2:8-9; Colosenses 2:66. La salvación es un regalo de Dios, y nadie que da un regalo lovuelve a quitar; y por supuesto, Dios menos - Romanos 6:237. Cristo nunca rechazará a los que ha recibido - Juan 6:378. Porque se invalidaría el bautismo, ya que el bautismo es paracreyentes - Mateo 28:199. Si el cristiano pudiera perder su salvación, entonces deberíapoder ser salvo otra vez; lo cual es imposible, porque sería como volver a crucificar a Cristo - Hebreos 6:610. Cristo murió por todos los pecados, no solamente por aquelloscometidos hasta antes de ser salvo - Colosenses 2:13-1411. Nada nos puede separar del amor de Dios - Romanos 8:35-3912. Cuando se acepta a Cristo, la Trinidad viene a hacer morada enel creyente para siempre; no entran y salen del creyente por sucomportamiento - Juan 14:17-18,2313. El creyente verdadero tiene (no tendrá) vida eterna; no vidanada más mientras sea "fiel" - Juan 5:2414. Ya que todos los pecados son iguales para Dios, y no existen los pecados "grandes" y "pequeños"; si se perdiera la salvación por el pecado, ésta se perdería a cada momento por causa de cada mentira, o mal pensamiento, etc. - Romanos 3:23 "La paga del pecado [todo pecado] es muerte. . ."15. Si la salvación se pierde por "volver al pecado", se creaincertidumbre porque ¿en qué momento se consideraría que una persona ha perdido su salvación? ¿con cuántos pecados? y si "regresa", ¿tiene que volver a "aceptar" a Cristo, o basta con simplemente pedir perdón?16. La salvación no se pierde porque Cristo prometió un lugar juntoa Él en el cielo, y cada lugar está preparado para un cristiano específico, y no solamente para "cualquiera" que se mantenga "fiel". - Juan 14:317. Los nombres de los salvos están escritos en el libro de la vidadesde antes de la fundación del mundo, y Dios no los está quitando y poniendo según su comportamiento - Apocalipsis 3:518. La sangre de Cristo limpia de TODO pecado (los pecados de toda la vida) - 1 Juan 1:919. Cuando Cristo murió, murió por todos los pecados, aun aquellosque el cristiano cometería en su vida de cristiano - 1 Pedro 2:2420. El cristiano se convierte en hijo de Dios al aceptar a Cristo;un hijo de Dios no puede perderse - Juan 1:1221. El pecado interrumpe la comunión con el Padre, pero no larelación; así como la desobediencia de un hijo aquí en la tierra no termina su relación con su padre - Salmo 51:12 (note que David pidió de nuevo el gozo de su salvación, no su salvación).22. El castigo de Dios a sus hijos por el pecado, no es quitándolesla salvación, sino disciplina paternal - Hebreos 12:5-723. Al aceptar a Cristo somos hijos de Dios y coherederos conCristo. Cristo es nuestro hermano mayor. Ni tal participación en la herencia, ni la relación con el Hermano mayor se interrumpen jamás; por ningún motivo - Romanos 8:1724. Porque invalidaría la obra intercesora de Cristo. Si el cristiano se puede perder, entonces Cristo no es un buen abogado - 1 Juan 2:125. Porque habría que aceptar que hay dos maneras de ser salvos:una, por fe en la sangre de Cristo (hasta el momento de ser salvo), y otra por las buenas obras (a partir de ser salvo) - Efesios 2:8-926. Porque entonces Dios no sería omnipotente, pues no seríapoderoso para guardarnos sin caída _ 2 Timoteo 1:12; Judas 24
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lunes, 15 de febrero de 2010

IGLESIAS EN CASA

EL NUEVO TESTAMENTO Y LAS IGLESIAS EN CASAS

Le han preguntado alguna vez: "¿a que iglesia va usted?" Esta pregunta es muy común hoy en día, de modo especial entre cristianos. Sin embargo, esta pregunta en sí toca una nota significativa en el propósito de Dios. Considere usted el escenario siguiente:
Supongamos que en el lugar donde usted trabaja, hace poco se contrató a un nuevo emplea­do. Al hablar con él, usted se entera de que es cristiano. Cuando le pregunta a que iglesia va, él le responde diciendo:
-Yo asisto a una iglesia que se congrega en una casa.
Al escuchar su respuesta, ¿Qué pensamientos recorren la mente de usted? ¿Piensa usted: "Bueno, eso es bastante extraño -este tipo debe ser un desajustado religioso o alguna clase de proscrito emocional?" O: "Tal vez forma parte de alguna secta extraña o algún excéntri­co grupo marginal.'' O: "A este le debe pasar algo -sino. ¿Por qué no va a una iglesia regu­lar?" O: "Seguramente este tipo ha de ser alguna clase de rebelde; probablemente es inca­paz de someterse, de lo contrario estaría asistiendo a una iglesia normal -usted sabe, la cla­se que se congrega en un edificio."
Desafortunadamente, éstos son los pensamientos que pasan por la mente de muchos cristia­nos modernos, cuando quiera que se les mencione la idea de una "reunión de iglesia de hogar." Pero aquí esta el punto clave: ¡el lugar de reunión de ese nuevo empleado es igual al que tenía todo cristiano mencionado en el Nuevo Testamento! De hecho, durante los pri­meros tres siglos desde su nacimiento, las iglesias locales se reunían en los hogares de sus miembros. Robert Banks, erudito neo testamentario, hace esta observación:

“Sea que consideremos las reuniones menores de tan sólo algunos cristianos en una ciudad o las reuniones mayores que comprendían toda la población cristiana, era el hogar de uno de los miembros donde se tenia la 'ekklesia' - por ejemplo en el 'aposento alto', No es sino después de tres siglos que tenemos evidencia de que se construyeran edificios especiales para las reuniones cristianas (Paul's Idea of Community / El Concepto que Pablo Tenía de la Comunidad).

El lugar que los cristianos primitivos usaban normalmente para reunirse no era otro que el hogar, Cualquier otra cosa habría sido la excepción y, con toda seguridad, habría sido vista como que estaba fuera de lo común. Note usted los pasajes siguientes:
...Y (los que habían creído, partían) el pan POR LAS CASAS... (Hechos 2:46)
Y Saulo asolaba la IGLESIA, y entrando CASA por CASA... (Hechos 8:3)
... y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y POR LAS CAS AS... (Hechos 20:20)
Saluda a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús... Saluda también a la IGLESIA de su CASA... (Romanos 16:3 y 5)
Las iglesias de Asia os saludan Aquila y Priscila, con la IGLESIA que está en su CASA, os saludan mucho en el Señor. (T Corintios 16:19)
Saluda a los hermanos que están en Laodisea, \ a Ninfas y a la IGLESIA que esta en su CASA. (Colosenses 4:15)
Y a la hermana Apia, y a Arquito nuestro compañero de milicia, y a la IGLESIA que está en su CASA. (Filemón 2)
Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en CASA, ni le digáis: ¡Bienvenido! (2 Juan 10)

Estos textos bíblicos demuestran ampliamente que. por lo común, la iglesia primitiva se reunía en los hospitalarios hogares de sus miembros (véase también Hechos 2:2; 9:11; 10:32; 12:12; 16:15, 34 y 40; 17:5; 18:7; 21:8). Por lo tanto, los creyentes del primer siglo no sabían nada res­pecto de lo que habría de corresponder a un edificio de ^iglesia" de hoy. Tampoco sabían nada acerca de casas que fueran convertidas en basílicas, en las que se fijaran al suelo bancas de ma­dera dura, y un pulpito acompañara al mobiliario de la sala. En tanto que tales rarezas existen en el siglo veinte, las mismas eran extrañas para los creyentes del primer siglo. Los cristianos primitivos simplemente se congregaban en casas habitables comunes y corrientes. Así, pues, el Nuevo Testamento no conoce nada respecto de "edificios/iglesias". Sólo conoce la "iglesia en la casa".

¿Qué hacía la iglesia primitiva cuando llegaba a ser demasiado grande para congregarse en una sola «isa? No erigía un edificio, sino que simplemente se "multiplicaba" y se reunía en varias casas, siguiendo el principio de "en las casa" (Hechos 2:46; 20:20). A este respecto, la erudi­ción neotestamentaria concuerda hoy en que la iglesia primitiva era esencialmente una red de congregaciones basadas en hogares. Por lo tanto, si existe una cosa tal como una iglesia normal, ésa es la iglesia que se reúne en una casa. O como un autor lo expresó: "Si hay una forma neo-testamentaria de la iglesia, es la iglesia de hogar."

No obstante, algunos han tratado de argüir diciendo que los cristianos primitivos habrían erigi­do edificios especializados si no hubiesen estado bajo persecución; por tanto, se reunían en hogares para esconderse de sus perseguidores. En tanto que esta idea es algo popular, esta basa­da en puras conjeturas y se conforma pobremente con la evidencia histórica. Bill Grimes, en el libro de Steve Atkerson, cristaliza este punto diciendo:

"Muchos descartan las iglesias de hogar primitivas como resultado de la persecución. Sin em­bargo, cualquier libro de texto de antes del año 250 era esporádica, local (no generalizada) y por lo común resultado de la hostilidad del populacho, más bien de un decreto de un oficial romano. Asimismo este mito de "persecución" choca con las Escrituras, Hechos 2:46, 47 describe las reuniones de bogar en un tiempo cuando la iglesia tenía "favor con todo el pueblo". Cuando si estalló la persecución, el reunirse en bogares no detuvo a Saulo de saber exactamente donde ir para arrestar a los creyentes (Hechos 8:3). Obviamente ellos no tenían un secreto donde se reun­ían (Toward a House Church Theology / Hacia una teología de iglesia en el hogar).

Si leemos el Nuevo Testamento con la intención de entender cómo se relacionaban unos con otros los cristianos del primer siglo, descubriremos que se reunían en hogares por razones que están en armonía con principios espirituales. Como tales, estas razones son aplicables a noso­tros hoy con tanta vigencia, como lo eran a los primeros cristianos. Exploremos aquí algunas de ellas.

(1) El hogar es el ambiente natural para tratarse unos a otros.

Todas las instrucciones que los apóstoles dieron respecto de la reunión eclesial, encajan mejor para un ambiente de grupo pequeño como el hogar. (He. 10:24,25; 1 Co. 11; 14:26; Ef. 2:21,22)

(2) El hogar representa la sencillez de la vida cristiana
E1 hogar representa la humildad, naturalidad y sencillez de corazón -Las características sobre­salientes de la iglesia primitiva (Hechos 2:46; 2 Corintios 11:3). El hogar (hablando típicamen­te) es un lugar mucho más humilde que el imponente edificio religioso de nuestros días, con sus elevadas torres elegantes decoraciones y espaciosas naves. De este modo, la mayoría de los mo­dernos edificios de “iglesia" parecen reflejar más la ostentación de este mundo, que al manso y humilde Salvador cuyo nombre llevamos.

Por contraste, los cristianos primitivos procuraban atraer la atención a su Señor Resucitado, más bien que a si mismos o a sus propias realizaciones. Lo que es más, por lo regular los gastos ge­nerales de un edificio religioso cuestan mucha pérdida financiera a los hermanos. Cuánto más generosas serían sus manos para sostener obreros apostólicos (misioneros) y para ayudar a los pobres, si no tuvieran que llevar una carga tan pesada.

(3) E1 botar refleja la naturaleza familiar de te iglesia.
Hay una afinidad natural entre la reunión de hogar y el motivo familiar de la iglesia que satura los escritos de Pablo. Debido a que el bogar es el ambiente natural de la familia, el mismo pro­porciona una atmósfera familiar a la ejkklesíiva/ekklesia -esa misma atmósfera que saturaba la vida de los cristianos primitivos.

En la reunión de un pequeño grupo que tiene lugar en la amistosa unión de un bogar, todos pue­den conocerse uno al otro y las relaciones son más reales y menos formales. Siendo un numero menor de personas, resulta posible que todos tomen parte activa en la reunión, y asi todo el Cuerpo de Cristo presente puede funcionar... Tener un edificio especial para reuniones, casi siempre entraña la idea de una persona especial como ministro, lo que resulta en un "ministerio de un soto hombre" e impide el pleno ejercicio del sacerdocio de todos los creyentes (The Lost Secret of The Early Church /El Secreto Perdido de la Iglesia Primitiva/).

(4) El hogar modela te autenticidad espiritual.

Vivimos en un día en que mucha gente, de modo especial la juventud, está buscando autentici­dad espiritual. Para mucha de esa gente, las iglesias que se congregan en anfiteatros, en catedra­les de cristal y en edificios majestuosos con torres de marfil, parecen superficiales y frívolas. Por contraste, la iglesia que se congrega en un hogar, sirve como un fructífero testimonio de realidad espiritual, en especial a los inconversos que están escépticos respecto de aquellas insti­tuciones religiosas que equiparan edificios encantadores y presupuestos de muchos millones de dólares con el buen éxito.

(5) El hogar atestigua que el pueblo constituye la casa de Dios

Con frecuencia se asocia la noción contemporánea de "iglesia" con un edificio (comúnmente llamado "el santuario"). Sin embargo, según la Biblia, son los creyentes en quienes mora la vida de Dios los que son llamados "la casa de Dios", no los ladrillos y la mezcla. Mientras que en el judaísmo el templo ha sido el lugar de reunión consagrado, en el cristianismo la comunidad de creyentes es la que constituye el templo.

CONCLUSIÓN.

Lo que hemos dicho hasta aquí puede ser reducido a esta ampie pero profunda observación: la ubicación social de la reunión eclesial expresa el carácter de la iglesia y, al propio tiempo, ejer­ce influencia sobre la mí«n« Por lo tanto, la ubicación especial de la iglesia tiene un significa­do teológico. En el típico "santuario" o "capilla", el pulpito, las bancas (o asientos) y el espacio condensado respiran un aire formal que inhibe la interacción y la afinidad Por contraste, las características peculiares de un hogar -la baja capacidad para sentarse, la atmósfera casual, el ambiente convival para comidas compartidas, el espacio personalizado de sotas suaves, etc. -contiene un subtexto racional que beneficia al ministerio mutuo.

Expresado en forma sencilla, la iglesia primitiva se reunía en las casas de sus miembros por ra­zones espiritualmente viables. Y la moderna iglesia basílica socava esas razones.

En tanto que el lugar de reunión normativo para la iglesia neotestamentaria era claramente el hogar, esto no sugiere que nunca es apropiado que una iglesia se reúna en un local que no sea un hogar. En ocasiones especiales, cuando era necesario que "toda la iglesia" se reuniera, la iglesia de Jerusalén se reunía en predios extensos como los atrios abiertos del templo y el pórti­co de Salomón (Hechos 2:46*; 5:12). Pero semejantes reuniones de grupos numerosos no rivali­zaban con la ubicación normativa de la reunión eclesial regular, que era la casa (Hechos 2:46b) ni tampoco sentaron un precedente bíblico para que los cristianos erigieran sus propios edifi­cios. Los predios del templo y el pórtico de Salomón eran lugares públicos, al aire libre, que ya existían antes que aparecieran los primeros cristianos.)

Esos recintos pera grupos grandes simplemente acomodaban a "toda la iglesia" Cuando era ne­cesario congregarla para un propósito en particular. En los primeros días de la existencia de la iglesia, los apóstoles los usaban para tener reuniones de enseñanza especiales para el vasto número de creyentes e inconversos en Jerusalén (Hechos 3:11-26; 5:20, 21, 25,42). (Aquellos casos en que encontramos que los apóstoles iban a la sinagoga, no deben confundirse con reu­niones de la iglesia. Esas eran reuniones evangelísticas destinadas a predicar el evangelio a los judíos inconversos. En tanto que la reunión eclesial principalmente para la edificación de los creyentes, la reunión evangelística es principal pera la salvación de los inconversos.

Tal vez el Espíritu Santo ha guiado y habrá de guiar de vez en cuando a algunos a congregarse en un edificio. Pero el Espíritu solo hará eso si verdaderamente conviene a los propósitos del Señor y es dirigido por El más bien que por el celo, la energía y la maquinaria publicitaria humanos, como tan a menudo es el caso.

Por tanto, debemos guardarnos contra la tendencia carnal de practicar algo simplemente porque puede representar la última moda del día. ¡Que el Señor nos guarde de caer en el peligro de la antigua Israel cuando a la ventura ellos "fueron en pos de las naciones"!

No obstante, ¿no hay algo que hayamos de recoger de la práctica apostólica de reunirse en hogares? ¿No deberían se las reuniones de la iglesia en el hogar más la regla que la excepción, debido a los beneficios vinculados con ellas? Aunque solo sea esto, ¿no deberíamos arrepentir-nos de nuestra crítica carnal e injustificado temor de esas iglesias que se reúnen exclusivamente en hogares, a las que condenamos inválidamente a una posición subnormal? Que Dios nos libre de adoptar insensatamente el actual complejo de edificio porque es lo convencional que se ha de hacer.

Gloria a Dios porque a lo largo de la historia, los bautistas han adquirido propiedades que han servido como templos, seminarios, e instituciones de asistencia social. No se desea recriminar ni siquiera criticar aquellas iglesias que tiene templo. Pero, para cumplir la gran comisión que dejó nuestro Señor Jesucristo, los hogares de nuestros hermanos son los mejores templos que pueden existir para alcanzar con el evangelio la gran Ciudad de México.

Habiendo examinado la evidencia bíblica, la pregunta que nos queda en la mente con respecto a la ubicación de la reunión eclesial, no debe ser "¿Por qué algunos se reúnen en hogares?, sino: ¿Por qué muchos no se reúnen en hogares?

IGLESIAS EN CASA

INTRODUCCIÓN
Sembrar iglesias en casas no es un método nuevo, ni mucho menos el úni­co. Es una estrategia que el Espíritu Santo usó en el inicio de la iglesia pri­mitiva. El que la iglesia no tuviera edificios es una de las diferencias más notables entre la iglesia primitiva y la de hoy.
En la mente de la gente moderna, la palabra iglesia le hace pensar en un edificio cuyo uso es para fines religiosos nada más. Pero debemos reconocer desde el principio, que la iglesia primitiva no tenía ninguna casa propia y, a pesar de esto, cumplía su obra sin levantar ninguna construcción. Este es un dato significativo que nos enseña el carácter verdadero de la iglesia.
El presente material se ha redactado con la finalidad de motivar a las igle­sias y pastores a volver al proyecto original del N. T.
Es nuestra oración que las iglesias bautistas sean partícipes de una gran evangelización en la ciudad más grande del mundo y juntos experimente­mos un gran avivamiento
Ministerio de Siembra de Iglesias C. R. B. C.

¿POR QUÉ IGLESIAS EN CASAS?

Porque es el método más eficaz que se ha usado a lo largo de la historia. El N. T. nos confirma el modelo a seguir para alcanzar hombres y mujeres con el evangelio de Cristo. En una ciudad como el D. F. y su área conurbana no hay mejor estrategia, que la que marcó el Espíritu Santo en el libro de los Hechos.

La falta de espacios, los altos costos, y la economía de nuestro país, nos hace reflexionar y re­gresar al modelo neo testamentario.

Es tiempo de que la iglesia de Cristo sea bienvenida a "casa". La tradición, la comodidad, la falta de fe y el temor, han hecho presa de los buenos deseos que hemos tenido de alcanzar a México para Cristo. Es tiempo de mover a nuestros hermanos laicos hacia fuera, para experi­mentar un ministerio verdadero, donde lo aprendido de una manera espiritual, sea aplicado en el mundo, en las casas, donde el dolor, la angustia y las necesidades de asoman inquietantes y amenazantes. Las casas, son los templos del siglo 21. Me atrevo a decir que son más las perso­nas que se reúnen en casas, que en nuestros propios templos.
Reunir un grupo de personas, grande o pequeño, bajo el estandarte de Cristo, no significa edifi­car una iglesia. La iglesia es mucho más que una colección de creyentes, es un organismo vivo y vibrante. Pablo lo expresa en Ef. 2:19-22.

El proceso de edificación espiritual no se puede lograr entre grandes muchedumbres de gente. Requiere el ambiente de grupos más pequeños, donde puede haber un entretejido íntimo al con­vivir juntos. Una evidencia importante de que el Señor esta restaurando Su Iglesia, es el número creciente de asambleas Cristianas que usan grupos pequeños como medio para equipar a sus santos para el servicio. Estos grupos tienen una variedad de nombres tales como, grupos fami­liares, centros de predicación, células, etc. Sin embargo, el Nuevo Testamento se refiere a ellos como iglesias, He. 2;446; 20;20; Ro, 10:3-5; Col, 4:15.

Las iglesias en casa no son simplemente estudios bíblicos o reuniones de oración entre semana. Ni es un servicio de transfusión diseñado para sustentar a los santos hasta la reunión del domingo siguiente. Una iglesia en casa es la expresión más pequeña de una iglesia local, un ambiente donde cada santo puede estrechar sus relaciones y halla su lugar de función en el Cuerpo de Cristo.

Una iglesia en casa es la expresión más pequeña de una iglesia local, un ambiente donde cada santo puede estrechar sus relaciones y halla su lugar de función en el Cuerpo de Cristo.

ÉNFASIS EN LA "IGLEPLANTACION"

La visión de toda iglesia local por más grande o pequeña que sea, debe ser no solamente des­arrollarse y crecer a sí misma (Iglecrecimiento), sino también multiplicarse engendrando otras iglesias (Igleplantación) especialmente usando las casas. Es trágico cuando una igiesia pierde su visión en el mundo y se toma hacia adentro y solamente piensa en si misma; cuando cons­ciente o inconscientemente no ve la necesidad de llegar a colonias no alcanzadas y formar así nuevas congregaciones.

El desafío para el Nuevo Milenio es que las iglesias locales se den a la tarea de abrir una nueva obra en una colonia no alcanzada. Esa nueva obra o centros de predicaciones pueden comenzar con lo que se conoce como "Células", "Estudios Bíblicos", "Grupos de Amor en Acción", etc.; pero con el proposito que algunos de estos centros se transformen en nuevas iglesias locales desde donde se continúe proclamando abiertamente el mensaje de las buenas nuevas de salva­ción en Jesucristo.

El plan de Dios para la extensión de su Reino es mucho más que predicar mensajes los domin­gos y mucho más que celebrar campaña de vez en cuando. Si esto es así ¿Cómo se puede encau­sar mejor el esfuerzo y los recursos para que bíblicamente cumplamos la misión de la iglesia en el mundo? La respuesta es: Iglesias locales engendrando otras iglesias.

martes, 26 de enero de 2010

¿AMIGOS O ENEMIGOS?

LOS DOS PUNTOS DE VISTA RESPECTO A LA SALVACIÓN.

ARMINIANISMO
Sistema teológico de Jacobo Arminio (1560–1609), eminente teólogo holandés que reaccionó contra el calvinismo más estricto a principios del siglo XVII. Al año siguiente de su muerte, sus partidarios publicaron la Remonstrans [Protesta] y desde entonces existe una Iglesia Holandesa Remonstrante. La «Protesta» de Arminio establecía cinco artículos:
(1) La salvación es para los que creen en Cristo y perseveran en sus caminos.
(2) Cristo murió por todos, aunque sólo los creyentes se apropian de los beneficios de la expiación.
(3) Los humanos necesitan la ayuda del Espíritu Santo para lograr agradar a Dios y creer en Cristo.
(4) La gracia es indispensable, pero no irresistible.
(5) Los creyentes pueden caer de la gracia y, por lo tanto, perder la salvación.
Estas doctrinas contrastan con los cinco puntos del CALVINISMO clásico.
La teología arminiana la aceptaron los LAUDIANOS (anglicanos partidarios del arzobispo Laud), los BAUTISTAS GENERALES y los BAUTISTAS DEL LIBRE ALBEDRÍO, los metodistas, la gran mayoría de los pentecostales (véanse las diferentes iglesias pentecostales) y las iglesias de santidad. Existen dudas acerca de si el anticalvinismo inglés, que recibió el nombre de arminianismo, tuvo conexiones reales con el movimiento holandés.

CALVINISMO
Sistema teológico basado en las enseñanzas de Juan Calvino. Las iglesias presbiterianas y reformadas pertenecen históricamente a esa tradición.
Los cinco puntos del calvinismo son:
(1) La total depravación de los humanos,
(2) La elección incondicional al cielo o al infierno,
(3) La expiación limitada a los elegidos,
(4) La gracia irresistible,
(5) La perseverancia final de los santos.
Los documentos históricos más conocidos del calvinismo son La Institución de la Religión Cristiana (1536), escrito por el mismo Calvino, y la Confesión de Fe de Westminster (1643), redactada por teólogos protestantes británicos y adoptada como norma de fe por las iglesias presbiterianas.
La teología de Jacobo Arminio, otro teólogo protestante, conocida como ARMINIANISMO, contradice los puntos básicos del calvinismo.

LA INERRANCIA DE LA BIBLIA


Los artículos a continuación son del Concilio Internacional sobre la Inerrancia Bíblica en cuanto a la manera en que se debe comprender el mensaje de la Biblia.

ARTÍCULOS DE AFIRMACIÓN Y DE NEGACIÓN.

ARTÍCULO I
AFIRMAMOS que la autoridad normativa de la Sagrada Escritura es la autoridad de Dios mismo, y de ella dá fe Jesucristo, el Señor de la Iglesia.
NEGAMOS la legitimidad de separar la autoridad de Cristo de la autoridad de la Escritura, o de oponer la una a la otra.

ARTICULO II
AFIRMAMOS que como Cristo es Dios y hombre en una sola Persona, del mismo modo la Escritura es, individiblemente, la Palabra de Dios en lenguaje humano.
NEGAMOS que la forma humilde y humana de la Escritura implique la posibilidad de error, como tampoco la humanidad de Cristo, aun en su humillación, implica el pecado.

ARICÓLO III
AFIRMAMOS que la Persona y obra de Jesucristo constituyen el enfoque central de la Biblia entera.
NEGAMOS que sea correcto cualquier método de interpretación que rechace u oscurezca la naturaleza Cristo-céntrica de la Escritura.

ARTICULO IV
AFIRMAMOS que el Espíritu Santo quien inspiró la Escritura, obra a través de ella hoy para producir fe en su mensaje.
NEGAMOS que el Espíritu Santo jamás enseñe a nadie algo que sea contrario a la Escritura.

ARICULQ V
AFIRMAMOS que el Espíritu Santo capacita a los creyentes para apropiar y aplicar la Escritura a sus vidas.
NEGAMOS que el hombre natural sea capaz de discernir espiritualmente el mensaje bíblico, aparte del Espíritu Santo.

ARTICULO VI
AFIRMAMOS que la Biblia expresa la verdad de Dios en oraciones preposicionales, y declaramos que la verdad bíblica es tanto objetiva como absoluta. Afirmamos además que una proposición es verdadera si representa a las cosas tal como son en realidad, pero es un error si tergiversa los hechos.
NEGAMOS que, aunque la Escritura puede hacernos sabios para la salvación, la verdad bíblica tenga que definirse en términos de esta función. Negamos además que el error deba definirse como aquello que engaña a propósito.

ARTICULO VII
AFIRMAMOS que el significado expresado en cada texto bíblico es único, definido y fijo.
NEGAMOS que el reconocimiento de este significado único elimine la variedad de su aplicación.

ARTICULO VIII
AFIRMAMOS que la Biblia contiene enseñanzas y mandatos aplicables a todas las situaciones y contextos culturales, y además contiene otros mandatos que según manifiesta la Biblia misma, se aplican solamente a situaciones particulares.
NEGAMOS que la distinción entre los mandatos universales y los particulares de la Escritura pueda determinarse por factores de cultura o de situación. Negamos, además, que los mandatos universales jamás puedan tratarse como relativos, debido a consideraciones de cultura o situación.

ARTICULO IX
AFIRMAMOS que el término "hermenéutica", que históricamente significó las reglas de la exégesis, puede con propiedad extenderse para cubrir todo aquello que está involucrado en el proceso de percibir lo que significa la revelación bíblica, y la manera en que esta afecta a nuestras vidas.
NEGAMOS que el mensaje de la Escritura se derive de, o sea impuesta por, la comprensión del intérprete. De esta forma negamos que los "horizontes" del escrito bíblico y del intérprete pudieran "fundirse" de tal manera que lo que el texto comunica al intérprete no sea controlado en última instancia por el significado expreso de la Escritura.

ARTICULO X
AFIRMAMOS que le Escritura nos comunica verbalmente la verdad de Dios a través de una amplia variedad de formas literarias.
NEGAMOS que cualquiera de los límites del lenguaje humano pueda incapacitar a la Escritura para comunicar el mensaje de Dios.

ARTICULO XI
AFIRMAMOS que las traducciones del texto de la Escritura pueden comunicar el conocimiento de Dios, traspasando todas las fronteras de tiempo y de cultura.
NEGAMOS que el significado de los textos bíblicos esté tan ligado a las culturas de las cuales surgieron, que la comprensión del mismo significado en otras culturas sea imposible.

ARTICULO XII
AFIRMAMOS que en la tarea de traducir y enseñar la Biblia en el contexto de cada cultura, se deben emplear solamente aquellos equivalentes funcionales que son fieles al contenido de la enseñanza bíblica.
NEGAMOS la legitimidad de los métodos que, o son insensibles a las exigencias de la comunicación transcultural, o distorsionan el significado bíblico en el proceso de la comunicación transcultural.

ARTICULO XIII
AFIRMAMOS que un conocimiento de las categorías literarias, tanto formales como estilísticas de las diversas partes de la Escritura, es esencial para una exégesis apropiada, y por lo tanto apreciamos la critica genérica como una de las muchas disciplinas del estudio bíblico.
NEGAMOS que las categorías genéricas que nieguen la historicidad, puedan con propiedad imponerse a las narraciones bíblicas que se presentan a sí mismas como basadas en hechos históricos.

ARTICULO XIV
AFIRMAMOS que el testimonio bíblico de eventos, discursos, y declaraciones, aunque se presenta en una variedad de formas literarias apropiadas, corresponde a los hechos históricos.
NEGAMOS que cualquier evento, discurso o declaración registrados en la Escritura, fuera invención de los escritores bíblicos o de las tradiciones que ellos incorporaron.

ARTICULO XV
AFIRMAMOS la necesidad de interpretar la Biblia según su literal, o normal, sentido. El sentido literal es el sentido gramático-histórico, a saber, el sentido que el escritor expresó. La interpretación según el sentido literal, tomará en cuenta todas las metáforas y formas literarias que se encuentren en el texto.
NEGAMOS la legitimidad de cualquier interpretación de la Escritura que le atribuya un significado que carezca del apoyo del sentido literal,

ARTICULO XVI
AFIRMAMOS que se debe hacer uso de técnicas críticas legítimas para determinar el texto canónico y su significado.
NEGAMOS la legitimidad de permitir que cualquier método de crítica bíblica cuestione la veracidad o la integridad del significado expresado por el escritor, o de cualquier otra enseñanza bíblica.

ARTICULO XVII
AFIRMAMOS la unidad, la armonía y la coherencia de la Escritura, y declárales que es ella misma su mejor intérprete.
NEGAMOS que la Escritura pueda interpretarse de tal manera que dé a entender que un pasaje corrige o se opone a otro. Negamos que los escritores posteriores de la Escritura interpretaran mal a los pasajes más antiguos de la Escritura cuando los citaban o se referían a ellos.

ARTICULO XVIII
AFIRMAMOS que la interpretación que la Biblia hace de sí misma es siempre correcta, que nunca se desvía de, sino que más bien aclara, el significado único del texto inspirado. El significado de las palabras de un profeta incluye, pero no se limita a la comprensión de dichas palabras por parte del profeta; y necesariamente involucra la intención de Dios, que se evidencia en el cumplimiento de aquellas palabras.
NEGAMOS que los escritores de la Escritura siempre emprendieran todas las implicaciones de sus propias palabras.

ARTICULO XIX
AFIRMAMOS qua cualquier pre-comprensión que el intérprete traiga a la Escritura debe estar de acuerdo con las enseñanzas escritúrales, y expuesta a que sea corregida por ella.
NEGAMOS que se requiera de la Escritura que se acomode a las pre-comprensiones foráneas, inconsecuentes con ella, tales como el naturalismo, el evolucionismo, el cientismo, el humanismo secular, y el relativismo.

ARTICULO XX
AFIRMAMOS que, puesto que Dios es Autor de toda verdad, todas las verdades bíblicas y extrabíblicas son consecuentes y coherentes, y que la Biblia habla verdad cuando se refiere a asuntos relacionados con la naturaleza, la historia, o cualquier otro tema. Afirmamos además que en algunos casos la información extrabíblica tiene valor par aclarar lo que la Escritura enseña, y para provocar la corrección de interpretaciones deficientes.

NEGAMOS que criterios extrabíblicos jamás refuten la enseñanza de la Escritura o tengan prioridad sobra ella.

ARTICULO XXI
AFIRMAROS la armonía entre la revelación especia'' y la revelación general, y por consiguiente la armonía de la enseñanza bíblica con los hechos de la naturaleza.
NEGAMOS que los hechos científicos genuinos, cualesquiera que sean estos, sean inconsecuentes con el significado verdadero de cualquier pasaje de la Escritura.

ARTICULO XXII
AFIRMAOS que Génesis 1 al 11 está basado en hechos concretos, como también lo es el resto del libro del Génesis.
NEGAMOS que las enseñanzas de Génesis 1 al 11 sean mitos, y que las hipótesis científicas acerca de la historia de la tierra o el origen de la humanidad puedan invocarse par desechar lo que la Escritura enseña acerca de la creación.

ARTICULO XXIII
AFIRMAMOS la claridad de la Escritura, específicamente respecto de su mensaje acerca de la salvación del pecado.
NEGAMOS que todos los pasajes de la Escritura sean igualmente claros, o que tengan igual pertinencia en relación con el mensaje de la redención.

ARTICULO XXIV
AFIRMAMOS que una persona no depende de la pericia de los eruditos bíblicos para poder comprender la Escritura.
NEGAMOS que una persona deba despreciar los frutos del estudio técnico de la Escritura realizados por los eruditos bíblicos.

ARTICULO XXV
AFIRMAMOS que el único tipo de predicación que comunica adecuadamente la revelación divina y su aplicación correcta a la vida, es aquella que con fidelidad expone el texto de la Escritura con la palabra de Dios.
NEGAMOS que el predicador tenga cualquier mensaje de Dios aparte del texto de la Escritura.

LA INFALIBILIDAD DE LA BIBLIA

LA INFALIBILIDAD DE LA BIBLIA
(La Declaración y los Artículos a continuación son del Concilio Internacional sobre la Inerrancia Bíblica porque esta acetrina está siendo cuestionada en algunos círculos de nuestro continente y porque muchos que niegan la inerrancia de la Escritura no manifiestan las consecuencias de su negación en el resto de su creencia y conducta).

UNA DECLARACIÓN CORTA
1. Dios, que en sí es la Verdad y habla sólo la verdad, inspiró la Santa Escritura para revelarse por medio de ella a una humanidad perdida, a través de Jesucristo como Creador y Señor, Redentor y Juez. La Santa Escritura es el testimonio de Dios acerca de si mismo.
2. La Santa Escritura, siendo la misma Palabra de Dios, escrita por hombres preparados e inspirados por su Espíritu, es de infalible autoridad en todos los asuntos que menciona: debe ser creída, como la instrucción de Dios, en todo lo que afirma; obedecida, como el mandamiento de Dios, en todo lo que requiere; abrazada, como la fianza de Dios, en todo lo que promete.
3. El Espíritu Santo, Autor divino de la Escritura, la hace auténtica a nosotros por su testimonio interno, y abre nuestras mentes para entender su significado.
4. Siendo que su contenido y sus palabras vienen de Dios, la Escritura es sin error o falla en todas sus enseñanzas, no tanto en lo que declara acerca de las obras de Dios en la creación, acerca de los eventos de la historia mundial, o acerca de sus propios orígenes literarios bajo Dios, como en su testimonio a la gracia salvadora de Dios en las vidas individuales.
5. La autoridad de la Escritura se disminuye, inevitablemente, si esta total inerrancia divina se limita o se desprecia en cualquier manera, o si la autoridad de la Escritura se relativiza en relación a un concepto de verdad que es contrario a lo que la Biblia sostiene. Traspiés de esta índole acarrean serios daños para el individuo y para la Iglesia.

ARTÍCULOS DE AFIRMACIÓN Y DE NEGACIÓN

ARTICULO 1. AUTORIDAD.
AFIRMAMOS que las Sagradas Escrituras, deben recibirse como la autorizada Palabra de Dios.
NEGAMOS que las Escrituras reciba su autoridad de la Iglesia, de la tradición o de cualquier otra fuente humana.

ARTICULO 2. REGLA SUPREMA
AFIRMAMOS que las Escrituras son la suprema regla escrita a través de la cual Dios ejerce su autoridad sobre la conciencia, y que la autoridad de la Iglesia es menor que la autoridad de la Escritura.
NEGAMOS que los credos de la Iglesia, los concilios o declaraciones de la iglesia tengan autoridad mayor que o igual a la autoridad de la Biblia.

ARTICULO 3. REVELACIÓN
AFIRMAMOS que la Palabra escrita es, en su totalidad, la revelación dada por Dios.
NEGAMOS que la Biblia sea meramente un testigo la revelación, o sólo llegue a ser revelación en un encuentro o que dependa de la respuesta de los hombres para tener validez.

ARTICULO 4. LENGUAJE
AFIRMAMOS que el Dios que hizo a humanidad a su imagen ha usado el lenguaje (palabras) como medio de revelación.
NEGAMOS que el lenguaje humano sea tan limitado por nuestra condición de criaturas que no sirva adecuadamente como vehículo para la revelación divina. Negamos además que la corrupción de la cultura humana y el lenguaje humano, por causa del pecado, haya impedido la obra inspiradora de Dios.

ARTICULO 5. PROGRESIVA V FINAL
AFIRMAMOS que la revelación de en las Santas Escrituras fue progresiva.
NEGAMOS que una revelación posterior que pudiera perfeccionar una revelación anterior, jamás la corrija o la contradiga. Negamos además que una revelación normativa se haya dado después que se terminaron los escritos del Nuevo Testamento.

ARTICULO
AFIRMAMOS que la totalidad de la Escritura en todas sus partes, hasta las mismas palabras empleadas en la escritura original, vinieron por inspiración divina.
NEGAMOS que se pueda afirmar cabalmente la inspiración de toda la Escritura sin afirmar lo mismo de cada una de sus partes, o de alguna de sus partes pero no del todo.

ARTICULO 7. INSPIRACIÓN
AFIRMAMOS que la inspiración fue una obra en la cual Dios, por su Espíritu, y por intermedio de escritores humanos, nos dio su Palabra. El origen de la Escritura es divino. El método de la inspiración divina todavía nos es un misterio.
NEGAMOS que la inspiración pueda reducirse a la percepción humana, o a cualquier clase de estado exaltado del consciente.

ARTICULO 8. AUTORES HUMANOS
AFIRMAMOS que en su obra de inspiración Dios utilizo las distintas personalidades y estilos literarios de los escritores que él había escogido y preparado.
NEGAMOS que Dios, al hacer que esos escritores emplearan las mismas palabras que él escogió, pusiera a un lado sus personalidades.

ARTICULO 9. INERRANTE
AFIRMAMOS que la inspiración, aunque no concediera la omnisciencia, garantizó pronunciamientos verídicos y dignos de confianza, en todos los asuntos en que los autores bíblicos fueron guiados para hablar o escribir.
NEGAMOS que las limitaciones o el estado caído de estos escritores, por necesidad o por otra influencia, introdujeran distorsiones o falsedades en la Palabra de Dios.

ARTICULO 10. TEXTO ORIGINAL
AFIRMAMOS que la inspiración, en si, se refiere solamente al texto original de la Escritura, que en la providencia de Dios puede conocerse con gran certeza utilizando los manuscritos disponibles. Afirmamos además que las copias y traducciones de la Escritura son Palabra de Dios en la medida en que fielmente reflejan el texto original.
NEGAMOS que cualquier elemento esencial de la fe cristiana se afecte por la ausencia de estos textos originales. Negamos además que la ausencia de estos textos haga inválida o irrelevante una declaración de la inerrancia (sin error) bíblica.

ARTICULO 11. DIGNA DE CONFIANZA
AFÍRMANOS que la Escritura, siendo producto de la Inspiración divina, es infalible (sin fallas), así que lejos de descaminarnos, es verídica y digna de confianza en todo cuanto dice.
NEGAMOS la posibilidad de que la sea infalible y a la vez errónea en algunas de sus declaraciones. La infalibilidad (sin faltas) y la inerrancia (sin errores) pueden distinguirse, pero no pueden separarse.

ARTICULO 12. LIBRE DE ENGAÑO
AFIRMAMOS que la Escritura en su totalidad es inerrante, libre de toda falsedad, fraude o engaño.
NEGAMOS que la infalibilidad e inerrancia bíblica se limiten a los temas espirituales, religiosos o redentores, excluyendo las declaraciones que se hagan en los campos de la historia y la ciencia. Negamos además que las hipótesis científicas tocante a la temprana historia de la tierra puedan usarse correctamente para voltear la enseñanza de la Escritura acerca de la creación o el diluvio.

ARTICULO 13: VERDAD
AFIRMAMOS la conveniencia de usar inerrancia como un término teológico con referencia a la completa veracidad de la Escritura.
NEGAMOS que sea correcto evaluar la Escritura según pautas de la verdad o el error, que extrañas al uso o propósito de ella. Negamos además que la inerrancia se niegue por los fenómenos o tales como la carencia de la precisión técnica moderna, irregularidades de gramática o escritura, descripciones de la naturaleza que responden a la observación, el relato de falsedades, el uso de la hipérbole, materia en relatos paralelos o el uso de citas tomadas libremente.

ARTICULO 14. CONSISTENCIA INTERNA.
AFIRMAMOS la unidad y la consistencia interna de la Escritura.
NEGAMOS que supuestos errores y discrepancias que no se hayan resuelto todavía invaliden la reclama de verdad que presenta la Biblia.

ARTICULO 15: TESTIMONIO DEL SEÑOR JESÚS
AFIRMAMOS que la doctrina de la inerrancia está arraigada en la enseñanza de la Biblia acerca de la inspiración.
NEGAMOS que la enseñanza de Jesús acerca de la Escritura pueda descartarse por apelaciones a acomodos, o a limitaciones naturales por causa de su humanidad.

ARTICULO 16. LA IGLESIA
AFIRMAMOS que la doctrina inerrancia ha sido integral de la fe de la Iglesia durante toda su historia.
SEGAMOS que la inerrancia sea una doctrina inventada por el protestantismo escolástico, o que sea una postura tomada en respuesta a la negativa de la 11 amada sita crítica.

ARTÍCULO 17. EL ESPÍRITU SANTO.
AFIRMAMOS que el Espíritu Santo testifica acerca de la Escritura, asegurando a los creyentes de la veracidad de la Palabra de Dios escrita.
NEGAMOS que este testimonio del Espíritu Santo opere aislado de, o en contra de la Escritura.

ARTICULO 18. INTERPRETACIÓN
AFIRMAMOS que el texto de la Escritura debe interpretarse por el uso de la exégesis gramático-histórica, lomando en cuenta sus formas y recursos literarios, y que la Escritura debe interpretar a la Escritura.
NEGAMOS la legitimidad de cualquier trato del texto, o búsqueda de fuentes detrás de él, que conduzca a la relativización, a la des-historización, rebaje su enseñanza, o rechace sus reclamos de autor.

ARTICULO 19. VIDA CRISTIANA.
AFIRMAMOS que una confesión de la plena autoridad, infalibilidad e inerrancia de la Escritura es vital para una comprensión sana de la totalidad de la fe cristiana.
AFIRMAMOS también que tal confesión debe guiar hacia una creciente conformidad a la imagen de Cristo.
NEGAMOS que tal confesión es necesaria para la salvación. Sin embargo negamos que la inerrancia pueda desecharse sin graves consecuencias, tanto para el individuo como para la Iglesia.

lunes, 25 de enero de 2010

Hermenéutica Básica

HERMENÉUTICA BÍBLICA:
La ciencia de los principios que trata de la recta inteligencia, interpretación y comprensión de las Escrituras bíblicas.

DIVISIONES.

LOS PRINCIPIOS GENERALES DE INTERPRETACIÓN. Son Los que encaran el tema global de la interpretación; son de aplicación universal en vez de estar limitados por ciertas consideraciones especiales.
Regla 1:
La Biblia se interpreta a si misma; son las Escrituras que mejor interpretan a las Escrituras.
Regla 2:
Siempre se interpretan las experiencias personales a la luz de las Escrituras y no las Escrituras a la luz de las experiencias personales.
Regla 3:
Los ejemplos bíblicos sólo están imbuidos de autoridad cuando los refuerza un mandato específico.
Regla 4:
La iglesia no ha de determinar lo que enseña la Biblia, sino que la Biblia determinará lo que enseña la iglesia.
Regla 5:
Las promesas de Dios a través de la Biblia son medios para la revelación de la voluntad de Díos a los hombres y están a disposición del Espíritu Santo para los creyentes de todos los tiempos.

LOS PRINCIPIOS GRAMATICALES DE INTERPRRETACIÓN. Son los que tratan del lenguaje usado en el propio texto bíblico; establecen las normas fundamentales para el entendimiento de las palabras y frases en el pasaje que se estudia.
Regla 5:
Las Escrituras sólo tienen un significado y han de ser tomadas en su sentido literal y común, a menos que el contexto demande otra cosa.
Regla 7:
Se interpretan las palabras de acuerdo con su significación usual y ordinario en los tiempos del autor y con el sentido que tenía en mente el autor cuando las escribió.
Regla 8:
Se interpreta cada palabra en relación con el sentido que indica el conjunto de la frase de la que forma parte, y en relación con los pasajes paralelos.
Regla 9:
Se interpreta el pasaje de acuerdo con su contexto, a saber, la conexión o el enlace de los versículos que preceden y siguen al texto que se estudia; aquella parte con que está relacionado el texto y que tiene una correlación que afecta el significado del texto.
Regla 10:
Cuando una palabra o expresión es usada en un sentido diferente del que le corresponde y por consiguiente, no tiene relación con la realidad de lo que se escribe, se acepta como lenguaje figurado; a saber, una cosa se dice bajo la forma o figura de otra cosa.
Regla 11:
Se interpretan las labras de los profetas en su sentido usual, literal e histórico, a menos que el contexto u otra referencia posterior en las Escrituras o el modo en que se cumplieron indiquen claramente que tienen un sentido simbólico o adicional. Es posible que su cumplimiento se verifique por etapas, siendo cada una de ellas fianza de las venideras.

LOS PRINCIPIOS HISTÓRICOS DE INTERPRETACIÓN. Son los que se ocupan del transfondo histórico en el cual se escribieron los libros de la Biblia; abarcan las diversas situaciones políticas, económicas religiosas y culturales.
Regla 12:
Ya que las Escrituras vieron la luz en contextos históricos concretos, sólo podrán entenderse plenamente a la luz de la historia bíblica.
Regla 13:
Aunque la revelación que Dios hace de sí mismo en las Escrituras es progresiva, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento son partes esenciales de esta revelación y conforman una unidad orgánica, un mismo libro, y no dos libros separados.
Regla 14:
Los hechos o sucesos históricos se convierten en símbolos de verdades espirituales solamente si las propias Escrituras así lo especifican.

LOS PRINCIPIOS TEOLÓGICOS DE INTERPRETACIÓN. Son los que establecen pautas para la formulación de la doctrina cristiana; contribuyen de manera decisiva a formar el conjunto de creencias bíblicas considerando todo lo que la Biblia dice sobre cada tema en particular.
Regla 15:
Se debe comprender la Biblia gramaticalmente (sintácticamente) antes de poder comprenderla teológicamente; es decir, se debe entender primero lo que dice un pasaje antes de llegar a comprender lo que significa.
Regla 16:
No se puede considerar bíblica una doctrina a menos que resuma e incluya todo lo que las Escrituras tienen que decir sobre el particular.
Regla 17:
Cuando las doctrinas presentadas en la Biblia parecen contradecirse se aceptan ambas como bíblicas, confiando en que han de resolverse finalmente en una unidad superior.
Regla 18:
Se puede considerar que es bíblica una enseñanza que se deriva solamente por implicación cuando otros pasajes comparados o relacionados lo apoyan,

INTRODUCCIÓN
Una de las creencias cristianas básicas es que la Biblia es la Palabra de Dios y nos revela Su voluntad. Puesto que se nos ha dado la Biblia para revelar la verdad divina y no para ocultarla, es la intención de Dios que la comprendamos y nada puede ser de más importancia que conozcamos y apliquemos las Escrituras con confianza.

Hemos de creer y obedecer la Palabra de Díos. Si no estamos dispuestos a aceptar lo que nos dice Dios en Su Palabra o a obedecer lo que Dios nos manda, no debemos esperar comprender cabalmente las revelaciones de la verdad divina en la Biblia. Pero no basta solamente la disposición de creer y obedecer; debemos estar preparados para trabajar diligentemente para poder comprender las Escrituras. Hemos de tener la actitud correcta y también hemos de usar buenos métodos.

Cada uno de nosotros se allega a la Biblia con sus propias presuposiciones. Estas presuposiciones son parte de nuestra teología personal y tienen que ver con nuestra manera de tratar las Escrituras. ¿Consiste la Biblia de proposiciones infalibles? ¿Es la Biblia un registro de definidos actos de Dios? ¿Es la Biblia un documento inspirado? ¿Hay más revelaciones de Dios fuera de la Biblia?) Nuestras presuposiciones van a determinar como manejamos la Palabra de Dios. Nuestra mente no está vacía cuando leemos o escuchamos la Biblia; cómo la entendemos ya es determinado en cierto modo por lo que creemos. Nuestras presuposiciones modelan lo que entendemos y cómo lo comprendemos. Entonces, es importante que determinemos que si nuestras presuposiciones cuadran con la manera en que la Escritura trata de si misma porque reconocemos que esas presuposiciones van a influir nuestra comprensión e interpretación de la Biblia.

Entonces, los métodos que usamos para la interpretación bíblica dependerán de nuestras presuposiciones en cuanto a la naturaleza de la Biblia y estas presuposiciones determinarán en sumo grado cómo interpretamos y comprendemos la Biblia.

Por lo tanto, vamos a estudiar, en primer lugar, nuestras mayores PRESUPOSICIONES tocante a la Biblia y después determinaremos los PRINCIPIOS para la interpretación bíblica demandados por esos principios. Y finalmente, examinaremos las PAUTAS necesarias para poner en práctica los principios.

PRIMERA PRESUPOSICIÓN Y PRIMER PRINCIPIO
EL CONTEXTO ÚNICO DEL AUTOR BÍBLICO. La Biblia es tanto un libro divino (la Palabra de Dios) como un libro humano (la Palabra de Dios a través de los hombres y para los hombres). Dios escogió revelarse a Si mismo y Su voluntad a las gentes en la historia, usando el idioma humano. Nuestra meta en la Interpretación bíblica es la de determinar, con la mayor exactitud posible, lo que los autores bíblicos humanos intentaron que comprendiéramos, creyéramos y obedeciéramos. Pero hay barreras - diferencias en los idiomas y la cultura-entre el autor bíblico y nosotros mismos. Para poder comprender el significado de lo escrito por el autor bíblico es preciso que entendamos el contexto en el cual el autor escribió. Con este procedimiento se pueden vencer las diferencias entre el escritor y nosotros y se hace posible una verdadera comprensión.

La Biblia, entonces, es de Dios a través de los hombres; es una comunicación directa de la voluntad de Dios para con el hombre y se debe entender en el sentido ordinario de lenguaje humano. Así el determinar del significado de lo escrito por el autor bíblico humano llega a ser nuestra meta si queremos entender la Palabra de Dios.

Para lograr esta meta, debemos considerar dos contextos: el contexto histórico y el contexto literario. El contexto histórico abarca a las circunstancias físicas, geográficas, culturales e ideológicas del autor bíblico y las de sus destinatarios, tanto como los acontecimientos históricos. El contexto literario incluye el idioma mismo, el género literario y el contexto inmediato del pasaje que se estudia.

Esta primera presuposición nos lleva al primer principio básico para comprender la Biblia: PUESTO QUE LA BIBLIA ES UN DOCUMENTO CUYA FUENTE ES DIOS MISMO Y QUE FUE ESCRITA POR SERES HUMANOS, HEMOS DE TRATARLA COMO CUALQUIERA OTRA COMUNICACIÓN HUMANA PARA DETERMINAR EL SIGNIFICADO INTENTADO POR EL ESCRITOR BÍBLICO.

SEGUNDO PRESUPOSICIÓN Y SE6UNOO PRINCIPIO
LA VERACIDAD COMPLETA DEL CONTENIDO BÍBLICO: Puesto que Dios es el Autor detrás de los autores humanos - la fuente última de la revelación - la Biblia es completamente verídica en todas sus partes. Entonces, hemos de interpretar la Escritura como enteramente fidedigno y hemos de buscar la unidad de todas sus partes. Esto quiere decir que es preciso que no pervirtamos ni desneguemos una porción de la Escritura porque parece chocar con una teoría científica, con una fuente histórica, o con alguna teoría psicológica o antropológica. Hemos de hacer toda interpretación en base a la suposición que la Biblia es veraz en su mensaje total y en cada porción de la revelación.

Se debe comparar la Escritura con la Escritura y se deben determinar el contexto del autor bíblico y el de sus destinatarios. Puesto que todas partes de la Escritura son verídicas, ya existe la unidad y hemos de buscarla.

Es la responsabilidad del intérprete de la Biblia compilar todo lo que enseña la Biblia sobre un tema en particular y relacionar toda la enseñanza bíblica en un entendimiento comprensivo del cuerpo entero de verdad bíblica. Esto es posible porque Dios es el Autor de la Escritura; por lo tanto toda Escritura es confiable. Por consiguiente, no solamente es legítimo sino también preciso que trabajemos con el fin de encontrar la concordancia entre todas las enseñanzas de la Biblia para poder comprender más completamente la voluntad de Dios.

Esta segunda presuposición nos lleva al segundo principio básico para comprender la Biblia: PUESTO QUE LA BIBLIA ES INSPIRADA POR DIOS, POR CONSIGUIENTE ES VERDADERA EN TODAS SUS PARTES; ENTONCES HEMOS DE BUSCAR LA CONCORDANCIA DE SUS ENSEÑANZAS Y HEMOS DE RECONOCER Y COMPRENDER SUS ELEMENTOS SOBRENATURALES.

TERCERA PRESUPOSICIÓN Y TERCER PRINCIPIO.
LA AUTORIDAD ABSOLUTA DE LA ENSEÑANZA BÍBLICA. Puesto que Dios es el Autor de la Biblia y la Biblia es completamente veraz en todas sus partes y por lo tanto enteramente fidedigna, la Biblia es autoritativa. La Biblia, y solamente la Biblia, es la absoluta autoridad para el pensamiento y comportamiento humanos. Por esto todos los principios y todas las técnicas de estudio para establecer el sentido de un pasaje dado de la Biblia tienen que conformarse a este fundamento de que la Biblia misma es la autoridad final.

Dios se reveló a Si mismo en la Biblia para la salvación humana. Entonces, su propósito es la salvación del hombre. El decir que la salvación del hombre es el propósito de la Escritura quiere decir que la revelación es limitada. La Biblia no se nos da para enseñar todo lo que es posible conocer en cuanto al Dios infinito, o todo lo que es posible conocer tocante su universo. Dios no inspiró a los escritores bíblicos con el fin de proveernos un informe exhaustivo de la historia antigua y ni siquiera para enseñarnos todo lo que es posible conocer sobre la naturaleza del hombre. El usar la Biblia como un libro de texto con respecto a la biología, la psicología o la sociología? es maltratar el propósito de la Escritura y debilitar su autoridad. Pero, lo que la Biblia nos declara, al tratar acerca de estos temas, es completamente verídico y confiable. La Biblia no nos enseña el error.

No obstante, debemos acordarnos siempre que el propósito de la Escritura es el de reconciliar al hombre con Dios y, por medio de esta reconciliación, restaurar al hombre a todo lo que Dios quiere que sea.
En vista de que la Biblia es la revelación autoritativa de la verdad espiritual, la meta inicial de nuestro estudio debe ser la de entender el sentido deseado por el autor bíblico. Si la Biblia ha de tener una autoridad independiente, es el sentido del autor bíblico lo que tiene que ser determinado. Ya que el propósito de la Escritura es nuestra propia salvación, esta salvación nunca se puede realizar a menos que el mensaje de Dios sea entendido y esta es la tarea del intérprete. No obstante, el hecho solamente de entender la Biblia no nos trae la salvación. Tenemos que creer y obedecer el mensaje de la Biblia y esto es la tarea de la aplicación.

Entonces, el propósito de la revelación divina es nuestra salvación. Para que la Biblia sea eficaz en lograr nuestra salvación, el primer paso es el entender el significado intentado por el autor bíblico. El siguiente paso es el aplicar ese significado a nuestro ambiente actual. Solamente así será cumplido el propósito de la divina revelación y será completamente autoritativa la Biblia en nuestras vidas.

Esta tercera presuposición nos lleva al tercer principio básico para comprender la Biblia: PUESTO QUE LA BIBLIA ES INSPIRADA POR DIOS Y VERDADERA EN TODAS SUS PARTES Y, POR LO TANTO, TOTALMENNTE CONFIABLE, EN TODOS LOS MÉTODOS DE INTERPRRETACIÓN Y APLICACIÓN, HEMOS DE RECONOCER SU ABSOLUTA AUTORIDAD FINAL.

CONCLUSIÓN
El fundamento para una hermenéutica auténtica se encuentra en la Escritura misma, puesto que la Biblia es divinamente inspirada por Dios, totalmente verídica en todas sus partes y la absoluta autoridad final para el hombre. Por eso buscaremos las pautas en las propias Escrituras para poner en ejecución estos principios que se fundamentan en la manera en que los escritores bíblicos consideraban las Escrituras para que comprendamos el significado de la Biblia y establézcanos su aplicación para nuestra fe y obediencia.