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jueves, 16 de abril de 2009

EL LLAMAMIENTO DE UN PASTOR

Cuando Dios comienza a obra en la vida de sus hijos lo hace en forma individual y muy personal. No hay una serie de pasos específicos que Dios sigue; ni pasos que el creyente debe seguir para checar si es la voluntad de Dios que él se dedique al ministerio pastoral de tiempo completo. Qué bueno fuera si se pudiera indicar como A, B, o C. Uno tiene que acudir a la Biblia para recibir la dirección personal de Dios.

Es posible que Dios nuestro Señor comience a guiarnos a una obra especial aun desde antes de ser cristianos, cuando andamos en los delitos y pecados. Creo firmemente que Dios llama aun antes del nacimiento. Acepté a Cristo como mi Señor y Salvador a los doce años. Desde ese tiempo sentí el firme deseo de dedicarme de tiempo completo al ministerio; este llamamiento me fue confirmado mucho tiempo después.

Una definición.

Algunos pueden preguntarse ¿Qué quiere decir la palabra llamamiento? No se encuentra en la Biblia, pero la idea se encuentra varias veces. Una definición sencilla podría ser: El hecho de invitar a uno para que tome una acción específica o que acepte una tarea, un puesto, una responsabilidad, una carrera o profesión para su vida. Un llamamiento divino es cuando Dios invita a sus hijos a hacer una decisión relacionada a una tarea o que acepte un puesto, una tarea una responsabilidad especial en su reino.

La palabra clave en esto es MINISTERIO. Tiene sus raíces en el AT con un sentido más amplio en el NT. La definición abarca un campo muy extenso. Es un término general, pero su definición es más bien ambigua (El ministerio de todo creyente, p. 33). A veces se declara como el acto de servir. Aquí, la idea de servicio se introduce y penetra todo aspecto del ministerio.

Dios a través de Moisés llamó a la tribu de Leví para que ministrara delante de Aarón y del pueblo de Israel. Los levitas fueron llamados para servir como siervos (Nm. 3:6-8, 12).

Hay una relación muy estrecha entre llamamiento, ministerio, y servicio. Basta decir que es casi imposible tener el uno sin los otros. Vamos a aprender de diferentes tipos de llamamientos.

1. EL LLAMAMIENTO GENERAL: A todo hombre.

Según nuestra definición de llamamiento, podemos hacer la aplicación por lo menos en dos tipos de llamamiento, el general y el específico. El llamado general de Dios se expresa también en dos maneras: una a todo hombre, y otra a todo creyente. Recodando que todos hemos sido creados por Dios, tenemos que reconocer que el amor del Creador/Padre se demuestra para con cada ser humano. Dios, por este amor hacia nosotros, envió a su Hijo Jesucristo, “para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna. El hombre que no responde a este llamamiento divino, se perderá para siempre.

Pedro, en su segunda epístola, nos hace recordar: “todas las cosas que pertenecen a la vida a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 Pd. 1:3), y que él no retardas su promesa, según algunos la tiene por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pd. 3:9).

2. EL LLAMAMIENTO GENERAL: a todo creyente.

Dios llama también a todo creyente para que sean ministros de su reino aquí en la tierra. Pablo dice “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó (Ro. 8:29, 30). A la iglesia de Éfeso el apóstol Pablo dijo: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados (Ef. 4:1).

Al aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador personal, inmediatamente nos convertimos en ministros de Dios. Por esta razón Pedro nos dice: vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de la tinieblas a su luz admirable (1 Pd. 2:9).

Sin duda podemos llegar a la conclusión de que todos somos llamados a ser siervos delante de Dios. Para equiparnos en esta tarea, el Espíritu Santo nos da dones espirituales al nacer de nuevo. Cada cristiano debe identificar su dones, disciplinarlos y usarlos, como buen ministro del Señor en la iglesia a la cual pertenece. Pablo refuerza este llamamiento general: Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de lo tiempos de los siglos (2 Ti. 1:8, 9).

Un gran ejemplo de que Dios quiere que todos los creyentes sean testigos se nota entre los hermanos que fueron dispersados de Jerusalén por causa de la persecución (Hch. 11:19-24). Todos fueron discípulos pero no todos llegaron a ser pastores. Se debe enfatizar aún mas este llamamiento general a todo creyente a así destacar la tarea testimonial de cada uno. El gran éxito del aumento de congregaciones fue porque los creyentes cumplieron, individual y corporalmente, la voluntad de Dios en la expansión del evangelio por todas partes.

3. EL LLAMAMIENTO ESPECÍFICO: a individuos particulares.

Para algunos el llamamiento general no es el único que reciben. Dios ha puesto a personas para tarea específica a través de la historia; él sigue haciendo esto hoy, sigue llamando. Nuestro enfoque es la llamada personal e individual de algunos para servir a Dios en forma particular y definitiva.

En el AT y en el NT, encontramos a Dios llamando y escogiendo a líderes para cumplir tareas específica. Es interesante saber que el llamado de Dios no es igual para todos. Hay muchos ejemplos de hombres que fueron llamados por Dios: Abraham, Moisés, Isaías, Mateo el publicano, Pablo, Bernabé, etc.

4. EL LLAMADO A TAREAS DE HOY.

Dios utiliza varias maneras bajo diferente circunstancias, para llamar a sus hijos a distintos campos de trabajo. El ministerio puede ser local, nacional o mundial. Dios determina la tarea y su área de servicio para cada uno en forma particular. La Biblia usa varios términos para describir los llamados divinos: llamar o llamado (1 Co. 1:1; apartar (Hch.- 13:29); escoger o escogidos (Col.3:12); elegir o elegido (Jn. 15:16): Pablo describió su llamado como si fuera el Señor “poniéndome en el ministerio (1 Ti. 1:12).

En la obra bautista de hoy, hay varios ministerios a los cuales Dios llama a sus hijos para que le sirvan. El primero en la lista será el de pastor/maestro. Hay otros puestos como ministros de educación cristiana, ministro de música, evangelistas, misioneros, etc. De entre las membresía Dios escoge y llama a diferentes hermanos para que cumplan el ministerio global en la iglesia como diáconos, visitadores, guías/consejeros.

CONCLUSIÓN

Dios llama a todos al arrepentimiento y a la conversión. Después escoge a un pueblo especial para que el mundo perdido pueda recibir el mensaje de la salvación de nuestro Señor Jesucristo. Para llevar a cabo la evangelización, Dios separa a algunos con un llamamiento específico. Estos llamados tienen la tarea de prepararse para la responsabilidad eficaz en el reino de Dios aquí en la tierra.
El puesto de pastor/educador está incluido en los tres grupos llamado generales. El Señor buscó y llamó al pastor a la salvación por su fe puesta en el Señor Jesucristo. Después de su conversión, le dio la tarea de ser testigo suyo en donde quiera que se encuentre. Un día más tarde el Padre celestial lo escogió y le dio una invitación de ser un obrero especial de tiempo completo en su viña y él respondió con la entrega de su vida para este fin.
Como Abram que no conocía la tierra de Canaán, el pastor en perspectiva no sabe todavía los detalles de su futuro campo de trabajo. Como Pablo no comprendía la amplitud de su llamamiento al servicio del Señor, tampoco el nuevo pastor capta inicialmente la magnitud de su tarea en el Reino de Dios mientras viva. Pero, según su entendimiento, se ha entregado como barro en las manos del Alfarero para que sea instrumento útil en su Reino.